Aprendizaje esperado: Reconoce los principales procesos y acontecimientos mundiales ocurridos entre mediados del siglo XIX y mediados del siglo XX.

Énfasis: Explicar los procesos y acontecimientos históricos: segunda Revolución Industrial, imperialismo y colonialismo.

¿Qué vamos a aprender?

Sin duda, el siglo XIX es característico por ser una etapa de grandes transformaciones. Con ese motivo, el propósito que guiará la sesión de repaso de hoy es: “Explicar los procesos y acontecimientos históricos: segunda Revolución Industrial, imperialismo y colonialismo”.

¿Qué hacemos?

Para iniciar y retomando la idea de las grandes transformaciones acontecidas en Occidente, sobre todo a partir de la Revolución francesa de 1789 y la primera Revolución Industrial, lee un fragmento del texto de Eric Hobsbawm, La era del capital, para tener un panorama más preciso de mediados del siglo XIX. El texto dice así:

“En la década de 1860 entra una nueva palabra en el vocabulario económico y político del mundo: «capitalismo» […] el triunfo mundial del capitalismo es el tema más importante de la historia en las décadas posteriores a 1848. Era el triunfo de una sociedad que creía que el desarrollo económico radicaba en la empresa privada competitiva y en el éxito de comprarlo todo en el mercado más barato (incluida la mano de obra) para venderlo luego en el más caro.

Se consideraba que una economía de tal fundamento, y por lo mismo descansando de modo natural en las sólidas bases de una burguesía compuesta de aquellos a quienes la energía, el mérito y la inteligencia habían aupado y mantenido en su actual posición, no sólo crearía un mundo de abundancia convenientemente distribuida, sino de ilustración, razonamiento y oportunidad humana siempre crecientes, un progreso de las ciencias y las artes, en resumen: un mundo de continuo y acelerado avance material y moral.

Los pocos obstáculos que permanecieran en el camino del claro desarrollo de la empresa privada serían barridos. Las instituciones del mundo, o más bien de aquellas partes del mundo no entorpecidas aún por la tiranía de la tradición y la superstición o por la desgracia de no tener la piel blanca (es decir, las regiones ubicadas preferentemente en la Europa central y noroccidental), se aproximarían de manera gradual al modelo internacional de un «Estado-nación» territorialmente definido, con una constitución garantizadora de la propiedad y los derechos civiles, asambleas de representantes elegidos y gobiernos responsables ante ellas, y, donde conviniera, participación del pueblo común en la política dentro de límites tales como la garantía del orden social burgués y la evitación del riesgo de su derrocamiento”.

[…] Era el drama del poder europeo y norteamericano con el mundo a sus pies. […]

Era el drama del progreso, palabra clave de la época: masiva, ilustradora, segura de sí misma, autosatisfecha, pero, sobre todo, inevitable. Casi nadie con poder o influencia, ni siquiera en el mundo occidental, confiaba ya en contenerlo”.

Hasta aquí la lectura.

Como pudiste darte cuenta, durante estos años el capitalismo trajo profundas transformaciones debido a los avances tecnológicos producidos durante la primera y segunda Revolución Industrial, mismos que, a su vez, impulsaron la creencia de que el mundo europeo se encontraba en un continuo progreso, “destinado” a la conquista del mundo para así “compartirlo”.

Pero hay que ir por partes.

Durante la primera Revolución Industrial, que comprende aproximadamente desde 1760 hasta 1860, aparecieron nuevas fuentes de energía, como el carbón, el vapor, la energía hidráulica y la energía eólica. Además, se inventaron el ferrocarril y el barco de vapor como impulsores de la producción material. Para la segunda Revolución Industrial, durante el decenio de 1870, hubo un avance revolucionario en la tecnología, y aparecieron las turbinas, el motor de combustión interna, la electricidad, la cinematografía, entre muchas otras.

Las transformaciones en la sociedad y en la naturaleza, que trajeron consigo la implementación de las máquinas y la creación de nuevos sistemas de producción, generaron cambios en las formas de vivir. El carbón como materia prima para el funcionamiento de las máquinas sustituyó el trabajo manual y aumentó la producción en gran medida.

La industrialización también trajo consecuencias para las ciudades. Antes, las fábricas se situaban a un costado de los ríos, pues el agua de éstos ayudaba a mover las máquinas. Con la invención de la electricidad, ésta podía producirse en algún sitio y transmitirse mediante cables a otros lugares.

Esta innovación permitió que las fábricas se localizaran cerca de las ciudades, donde había más trabajadores y compradores. Gracias a eso, las ciudades y la industria crecieron a un ritmo acelerado, moldeando el paisaje con puentes, vías férreas y edificios enormes de acero.

La aparición de la luz eléctrica hizo que las fábricas y los lugares para sociabilizar estuvieran abiertos después del anochecer, las calles tuvieran alumbrado eléctrico toda la noche y, quienes tenían luz eléctrica en su casa, podían alargar sus actividades.

Esto permitió que muchísimos productos nuevos fueran adquiridos por la recién creada clase media, un grupo social que en adelante se caracterizaría por el constante consumo de productos. La nueva sociedad de consumo construyó una idea en la que la posesión de bienes materiales significaba mayor prestigio social.

Otra de las grandes consecuencias de la industrialización fue el surgimiento de la clase obrera, que comenzó a hacinarse en numerosas fábricas bajo condiciones de vida totalmente desfavorables. La explotación de este sector social, lo llevaría a organizarse a través de huelgas y otras acciones para exigir derechos indispensables como una jornada de diez horas, salario mínimo, seguridad social, entre otras cosas.

Los constantes abusos contra esta clase social llevaron a que diferentes pensadores como Karl Marx, Friedrich Engels y Mijaíl Bakunin, entre otros, pensaran en diferentes soluciones para acabar con la explotación y las injusticias. De esta manera, el pensamiento socialista y anarquista influenció los diferentes movimientos obreros del mundo en su lucha por conseguir derechos básicos.

Por otro lado, el siglo XIX fue testigo de importantes descubrimientos científicos. ¿Recuerdas cuáles? Revisa el siguiente video.

  1. Contribuciones científicas a la tecnología del siglo XIX.

Revisa del tiempo 01:34 al 04:37.

Aunque actualmente muchos de los inventos que viste en el video, han quedado en desuso, para esa época fueron revolucionarios. Esto te habla del cambio en la historia.

Hay otro tema que es de gran importancia durante la segunda mitad del siglo XIX: el imperialismo.

Se puede entender el imperialismo como el proceso de dominación territorial, político, económico o cultural que ejerce una nación industrializada sobre otra en una posición vulnerable. En este sentido, el imperialismo se dio, sobre todo, desde las potencias europeas y los Estados Unidos de América, hacia los territorios africanos, asiáticos y americanos.

Las causas que llevaron a la dominación de nuevos lugares fueron muy diversas. Por un lado, las causas económicas tenían completa relación con el proceso del capitalismo y la industrialización.

Debido a la gran expansión económica y al exceso de productos en Europa, se buscaron nuevos mercados donde desplazar esos productos, pero también, de dónde conseguir materias primas y mano de obra más baratas que permitieran el incremento de las ganancias de los capitalistas.

Causas políticas:

A su vez, la búsqueda de nuevos territorios por explotar suscitó una competencia entre las potencias europeas por demostrar cuál de ellas era superior a las demás. El desarrollo de su propia industria también les daría una ventaja económica y hasta militar en caso de estallar algún conflicto.

Por otro lado, también hubo causas culturales:

Éstas se referían, sobre todo, al “mito de la civilización”, el cual retomaba las ideas pseudocientíficas de Herbert Spencer, quien afirmaba que las supuestas razas humanas más fuertes estaban determinadas a dominar a las más débiles. En este esquema, los europeos serían la cúspide de la civilización y a ellos correspondería el dominio del mundo para supuestamente civilizarlo.

Para identificar la relación entre la industrialización y el imperialismo, presta atención al siguiente video.

  1. El colonialismo en África.

Revisa del tiempo 00:23 al 02:07.

Como pudiste ver en el video, los países europeos se establecieron en África y Asia debido a su riqueza natural: tenían oro, plata y otros metales, además de materias primas para la industria, como algodón y colorantes.

En la carrera por el dominio del mundo, lideraba el Reino Unido que, debido a su poderío marítimo y control comercial en territorios de África y Asia, al iniciar el siglo XX, tenía el control de una cuarta parte del planeta. Durante este periodo se consolidaron otras potencias imperialistas como Estados Unidos de América, Francia y Alemania.

Dentro de los países que luchaban por estar entre estas naciones, se encontraban Japón, Italia, Rusia y Bélgica; mientras que otros intentaban no perder su auge del pasado, como el Imperio austrohúngaro y el Imperio turco otomano.

Estos países, y Japón como invitado, acordaron reunirse en la Conferencia de Berlín de 1884. Esta reunión internacional inició porque Bélgica, Portugal y Francia querían adueñarse del Congo, un extenso territorio en el centro de África. Sin embargo, algunos países expresaron que tenían deseos de fundar nuevas colonias en ese continente y la discusión alcanzó nuevas dimensiones.

Desde luego, ningún país africano fue llamado a esta reunión.

Los países representados en Berlín acordaron el reparto del continente africano: Reino Unido y Francia recibieron los territorios más extensos, aunque también Alemania, Italia y Bélgica recibieron territorios importantes, aunque no tantos como deseaban.

Las colonias recibidas eran enormes en comparación con los territorios originales de cualquiera de esos países. Por ejemplo, el Congo Belga equivalía a 76 veces el territorio que Bélgica tenía en Europa. Desde esta colonia se extraían caucho y marfil.

En pocos años, los países europeos se adueñaron por la fuerza de casi todo el continente. Hubo resistencias, como la de los zulúes y los ashantis, que derrotaron en diferentes ocasiones al Reino Unido, el mayor imperio del mundo. En Libia, que había pertenecido desde 1521 al Imperio turco otomano, hubo rebeliones cuando el territorio pasó a manos de Italia.

Pero el único país que resistió la invasión europea fue Abisinia (hoy Etiopía). Los italianos, que ya habían conquistado Eritrea y Somalia, intentaron conquistar el Reino de Abisinia, que tenía alrededor de tres mil años de haber sido fundado, pero sus habitantes lucharon para mantener su independencia y los italianos fueron expulsados. Para 1914, en territorio africano sólo conservaban su independencia Liberia y Etiopía.

En Asia se obligó a China a abrir diversos puertos para el comercio con Occidente; mientras que la India se convirtió en el principal territorio explotado por la Corona británica, sufrió su población un profundo racismo por parte de los colonos y funcionarios británicos.

Esta situación se repitió en todos los territorios colonizados: un profundo racismo que en muchos casos fue interiorizado por la población local, justificando así el dominio europeo sobre el mundo. Pese a ello, muchos pueblos resistieron y defendieron su cultura.

Para sintetizar los principales acontecimientos y procesos estudiados en esta sesión, observa con atención el siguiente video.

  1. Dos siglos de historia a vuelo de pájaro.

Revisa del tiempo 01:24 al 04:05.

Como has repasado en esta sesión, la industrialización, el imperialismo y el colonialismo tienen una profunda relación.

Por un lado, la segunda Revolución Industrial motivó la búsqueda de formas más fáciles y baratas de producir productos que incrementaran las ganancias de los capitalistas, aun si para esto tuvieran que explotar a sus trabajadores, o bien conquistar nuevos territorios.

Esto llevó al desarrollo del imperialismo, una práctica que, si bien se había dado en los siglos anteriores, durante la segunda mitad del XIX tuvo como causa principal el crecimiento del capitalismo y de las potencias europeas.

Finalmente, la explotación de diversas poblaciones en África y Asia llevaron al establecimiento de colonias, desde las cuales se impondría la cultura europea, suprimiendo las formas de vida diferentes, y explotando sus recursos naturales para el beneficio de las naciones imperialistas.

Has concluido el tema del día de hoy.

El Reto de Hoy:

En tu cuaderno u hojas blancas traza un diagrama de Venn o de conjuntos como el que se muestra a continuación:

En él coloca los tres procesos históricos estudiados en la sesión de hoy: la segunda Revolución Industrial, el imperialismo y el colonialismo. En el centro explica la relación entre estos tres temas; no olvides que puedes ilustrar tu esquema.

Recuerda que, para resolver este reto, puedes apoyarte en tu libro de texto y en los retos de las sesiones anteriores, como la línea de tiempo.

¡Buen trabajo!

Gracias por tu esfuerzo.

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