Aprendizaje esperado: Describe cómo los progenitores heredan características a sus descendientes en el proceso de la reproducción.

Énfasis: Argumenta a favor de la prevención de la violencia de género asociada a la determinación del sexo.

¿Qué vamos a aprender?

Aprenderás a describir cómo los progenitores heredan características a sus descendientes en el proceso de la reproducción.

¿Qué hacemos?

Hoy vamos a estudiar el tema: “Determinación del sexo de las hijas y los hijos y prevención de la violencia de género”. Pero antes de iniciar, recordemos lo que vimos en la clase pasada.

Estudiamos cómo ocurre el proceso de determinación del sexo en los seres humanos.

Recuerda que:

  • Si durante la fecundación se une un óvulo con un espermatozoide que tenga el cromosoma X, la combinación será XX y se tendrá una niña.
  • En cambio, si el óvulo se une a un espermatozoide que contenga el cromosoma Y, la combinación será XY y se tendrá un niño.

Acuérdate también de que, como todos los óvulos tienen un cromosoma X, el que se forme una niña o un niño depende del cromosoma que porte el espermatozoide (X o Y). Y entonces… el sexo de las hijas o los hijos no lo determinan las células sexuales de la madre (los óvulos), sino las del padre (los espermatozoides).

Como podemos darnos cuenta, el sexo de las hijas y los hijos es determinado por el padre y no por la madre. Pero el desconocimiento de este hecho históricamente ha sido causa de violencia de los hombres hacia las mujeres, pues se pensaba que durante el desarrollo del bebé en el cuerpo de la madre era ella quien definía si nacía un niño o una niña. Y hasta de transmitir creencias falsas en torno a las supuestas señales que indicaban el sexo del bebé que estaba por nacer. Por ejemplo: tener o no náuseas al inicio del embarazo; si el vientre era redondo o alargado; tener antojo de alimentos salados o dulces; o si los pechos crecen mucho o no. Todas estas creencias buscaban responsabilizar a la madre y eran falsas.

Es bien sabido que, en muchos casos, por cuestiones culturales, los hombres esperaban que su primer hijo fuera niño, pero si nacía una niña culpaban a la madre por no haber cumplido con su deseo, cuando, en realidad, son los espermatozoides del padre los que determinan el sexo.

Muchas mujeres han llegado a ser agredidas por los hombres por el simple hecho de dar a luz a una niña y no a un niño. Algo que no debería suceder bajo ninguna circunstancia; en ese sentido, la información científica sobre el proceso de determinación del sexo debería ayudar a contrarrestar la violencia contra las mujeres.

Antes de iniciar con las actividades es necesario que hagamos una distinción entre dos términos: “sexo” y “género”.

La determinación del sexo genético mediante la herencia de los cromosomas X o Y de los espermatozoides del padre durante la fecundación es un hecho biológico que sólo define si el nuevo ser se desarrollará como hombre o como mujer, pero eso no define aspectos sociales como las capacidades, habilidades o comportamientos que dependen de la convivencia con otras personas.

El “sexo” se refiere a las características biológicas y fisiológicas que definen al hombre y a la mujer (por ejemplo: tener testículos y producir espermatozoides o tener ovarios y producir óvulos).

El «género» se refiere a los atributos sociales y las oportunidades asociadas a ser hombre o mujer, y las relaciones entre mujeres y hombres, niñas y niños. Estos atributos, oportunidades y relaciones se establecen y se aprenden en la sociedad, son específicos al contexto o tiempo, y pueden transformarse.

“Hombre” y “mujer” son categorías sexuales, mientras que “masculino” y “femenino” son categorías de género.

Ahora sí, veamos algunos casos en los que la falta de distinción entre sexo y género causan situaciones de inequidad hacia las mujeres o, incluso, violencia.

Todo inicia desde el nacimiento, como veremos en la siguiente situación:

Observa un fragmento del siguiente video:

  1. Kipatla – Programa 8, Tere. De sueños y aspiradoras

Podemos decir que es injusto de considerar que las niñas no deben estudiar o aspirar a desarrollarse plenamente sólo por lo que socialmente se espera de las mujeres y de los hombres. Y que en algunos casos ya se perciben situaciones que no sólo limitan sus oportunidades, sino que mantienen algunos tipos de violencia por el hecho de ser mujeres.

¿Sabías que… desde la antigüedad, ya había diferentes tipos de violencia contra las mujeres?

En culturas como la griega, hace más de 2500 años, los antiguos griegos discriminaban y maltrataban a las mujeres. Muchos ejemplos de esto se pueden apreciar en el arte, como pintura, escultura y literatura.

(Fuentes: Instituto de la mujer (2006), La violencia de género en la antigüedad. Madrid: autor. Simone de Beauvoir (1981) El segundo sexo I. Los hechos y los mitos. Buenos Aires: Siglo XX).

Los griegos de la antigüedad decían que las mujeres eran inferiores a ellos por el simple hecho de ser mujeres, y las maltrataban de diferentes formas.

Así fue desafortunadamente en la antigüedad, pero en la actualidad aún persisten situaciones similares en muchas partes del mundo, incluido México.

¿Cómo podríamos saber si se ejerce algún tipo de violencia en contra de las mujeres?

¿Has escuchado hablar del «Violentómetro»?

Bueno, pues el Violentómetro es una de esas herramientas que nos pueden ayudar. Si ustedes no lo conocen, les voy a contar qué es: En el 2009, el Instituto Politécnico Nacional (IPN) hizo una investigación titulada Dinámica en las relaciones de pareja; dicha investigación consistió en hacer una encuesta a más de 14 mil estudiantes de nivel medio superior y superior, es decir, de las vocacionales y de sus escuelas de ingeniería, entre otras. Como resultado de esa investigación, el IPN publicó un informe de 30 páginas, titulado Género y amor: principales aliados de la violencia en las relaciones de pareja que establecen estudiantes del IPN. Y de ese estudio surge el violentómetro:

El Violentómetro es un material gráfico y didáctico en forma de regla que consiste en visualizar las diferentes manifestaciones de violencia que se encuentran ocultas en la vida cotidiana y que muchas veces se confunden o desconocen.

Se divide en tres escalas o niveles de diferentes colores y, a cada uno, una situación de alerta o foco rojo.

Es una herramienta útil que permite estar alerta, capacitado/a y atento/a para detectar y atender este tipo de prácticas y no sólo es de gran beneficio para las instituciones educativas, sino también para los ámbitos familiar y laboral.

Ante cualquier señal de riesgo, es importante buscar apoyo y, de ser necesario, denunciar ante las autoridades a quien ejerza la violencia.

¡Nadie tiene derecho de ejercer ningún tipo de violencia hacia las mujeres!

Actividad 1

Pregunta lo siguiente a dos mujeres y a dos hombres adultos de tu familia:

  • ¿Quién determina el sexo de los hijos: el padre o la madre?
  • ¿Conoce algún caso en que a una niña o mujer se le hayan negado oportunidades, o que enfrentara maltrato o violencia por el simple hecho de ser niña o mujer?
  • ¿Por qué considera que se da ese maltrato hacia las niñas y las mujeres?

Escribe las respuestas en tu cuaderno y coméntalas con tus compañeros y tu maestra o maestro.

El Reto de Hoy:

Escribir en tu cuaderno 5 acciones que se podrían hacer para ayudar a terminar con la violencia de género hacia las niñas y las mujeres.

Si en tu casa hay libros relacionados con el tema, consúltalos. Así podrás saber más. Si no cuentas con estos materiales no te preocupes. En cualquier caso, platica con tu familia sobre lo que aprendiste, seguro les parecerá interesante.

¡Buen trabajo!

Gracias por tu esfuerzo.

¿Tienes dudas de la clase?

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