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Ensayemos el drama – Lenguaje Tercero de Secundaria

Aprendizaje esperado: Comprende la importancia de la entonación y dramatización para darle sentido al lenguaje escrito en obras dramáticas.

Énfasis: Ensayar una lectura dramatizada.

¿Qué vamos a aprender?

Ensayando las lecturas dramatizadas puedes reconocer los recursos prosódicos que permiten transmitir las emociones y actitudes de los personajes de una obra de teatro.

Se aprende a leer leyendo. Practicar la lectura en voz alta permite que los textos se vayan construyendo, ampliando, modelando y remodelando.

Los materiales que necesitarás es tu cuaderno y lápiz o bolígrafo para que puedas tomar notas. También podría ayudarte tener a la mano tu libro de texto.

Recuerda que todo lo que aprendas te servirá para saber más sobre el contenido en cuestión. Se te recomienda llevar un registro de las dudas, inquietudes o dificultades que surjan, pues muchas de éstas las podrás resolver al momento de consultar tu libro de texto y revisar tus apuntes.

También cabe señalar que en el transcurso de la sesión analizarás los fragmentos de las obras dramáticas “Las ruinas”, de Luisa Josefina Hernández, y “El censo”, de Emilio Carballido.

¿Qué hacemos?

Revisa el siguiente texto:

Hace un rato fui a comprar unas manzanas a la frutería que está cerca de mi casa. Cuando llegué, le dije a la vendedora: “¡De manzana en manzana, la gente se mantiene sana!”. Un señor que estaba comprando peras se enojó conmigo y me dijo: “¡Parece que me estás regañando y que las peras no son buenas!”.

Tal vez el señor estaba un poco sensible, pero quizás fue tu entonación la que le hizo pensar que lo estabas regañando por no comprar manzanas.

Repite la frase “De manzana en manzana la gente se mantiene sana” de tres modos distintos: enojado, alegre y regañón.

La entonación puede cambiar por completo el sentido de una frase.

Recuerda tus clases en la escuela, cuando te tocaba leer en voz alta.

El aprendizaje de la lectura es un proceso complejo que se puede llegar a disfrutar cuando se hace en compañía. De allí que la lectura en voz alta sirva como ejemplo para evidenciar esa posibilidad de compartir lo que puede ofrecer un texto cuando es leído por una persona que lo hace de forma clara, con disposición y buena dicción.

La lectura requiere tiempo y debe practicarse en espacios que permitan poner suficiente atención a las palabras que se te presentan. La voz de un lector experimentado puede transmitir con mayor claridad las imágenes y sensaciones que el autor quiso expresar a través de su obra. La única forma de aprender a leer en voz alta es practicar continuamente.

Antes del siglo XIX, época en la que se le dio mayor importancia a la educación, muy pocas personas sabían leer. Por ello era muy común que la gente se reuniera para escuchar la lectura de alguna historia. Tanto en las Cortes como en los ámbitos populares, la lectura se practicaba colectivamente.

El teatro fue muy popular por esta misma razón. Entre los siglos XVI y XVII, por ejemplo, en España el teatro tuvo un auge notable. Se representaban diariamente muchas obras a las que asistía el público, ávido de tramas interesantes, divertidas y emocionantes.

Ahora lee lo siguiente en voz alta:

Primera entonación.

SERVIDUMBRE: Tengo que irme. En la cocina seguro que están esperándome.

Puedes leerlo de muchas formas.

Piensa en una entonación y léelo en voz alta.

Segunda entonación.

SERVIDUMBRE: ¿Tengo que irme? ¿En la cocina seguro que están esperándome?

¿Qué expresa con sus frases? Si tu respuesta fue duda, es correcto. Intenta otra entonación.

Diálogo tercera entonación.

SERVIDUMBRE: (CON ENOJO) ¡Tengo que irme! ¡En la cocina seguro que están esperándome!

¿Ahora qué expresión deduces?

¿Duda, exaltación, miedo? Se pudo identificar enojo.

Una sola frase puede ser enunciada de muy diversas maneras, según las circunstancias en que la pronuncies. La frase que se acaba de utilizar como ejemplo fue pronunciada de dos formas diferentes por una misma persona.

Si estas variaciones las pones en labios de un director de banco, un mayordomo inglés, un policía, un viejo profesor, una criada o una dama de sociedad, las interpretaciones tendrán que ser distintas. Y esa es la base que tienes que considerar al leer obras dramáticas en voz alta.

En el teatro, la interpretación verbal es la base de la expresión emotiva.

El actor debe imprimirle a cada parlamento, a cada frase, la emoción o las emociones correspondientes. Por eso, cuando lees textos dramáticos, debes considerar las siguientes recomendaciones; observa el siguiente video del minuto 06:42 a 08:00.

  • Teatro en atril

La lectura en voz alta es una actividad social que permite, a través de la entonación, pronunciación, dicción, fluidez, ritmo e intensidad darle vida y significado a un texto escrito para que la persona que escuche pueda soñar, imaginar y experimentar emociones y sentimientos.

Y como el propósito es: “Ensayar una lectura dramatizada”, comienza con un fragmento de la obra “Las ruinas”, que es una comedia en un acto de Luisa Josefina Hernández.

Ella fue dramaturga, novelista, ensayista y traductora; además, nació aquí en la Ciudad de México en 1928, escribió más de 60 obras de teatro, 17 novelas, 10 traducciones, entre otras publicaciones. Es una de las dramaturgas mexicanas más importantes del siglo XX.

Lee un fragmento de esta comedia, los personajes son Lolita y Pepe, quienes se acaban de casar y están en su viaje de luna de miel.

LOLITA. —(Con un gesto de disgusto) Pepe, aquí no es el hotel.

PEPE. —(Dulce, quiere darle una sorpresa) Claro que no, reina. Fíjate bien en lo que es. Le da la linterna.

LOLITA. —(Después de echar una ojeada) Son unas casas viejas, aquí no vamos a poder dormir.

PEPE. —(Riendo, muy comprensivo) No, mi amor. No son unas casas viejas. Pon atención.

LOLITA. —(Un poco impaciente, después de mirar de nuevo) ¿No? Pues yo en este hotel no quiero quedarme. Tú me dijiste que íbamos a uno muy bonito. (Él ríe, ella ilumina uno de los letreros) ¡Dos cincuenta! Yo nunca he entrado en un hotel de ese precio. (Ve el otro letrero, él ríe a carcajadas) Además, parece que no es hora de entrar. ¿De qué te ríes?

PEPE. —Lolita, son unas ruinas, las más recientemente descubiertas por nuestros arqueólogos. Son ya famosas. En el Times de la semana pasada…

LOLITA. —(Alarmada) ¡Ruinas! ¿Y vamos a dormir aquí?

PEPE. —No, Lolita, pero las fotos que yo vi estaban tomadas de noche y eran lo más hermoso del mundo, lo más apropiado para pasear a la luz de la luna.

LOLITA. —(Muy decepcionada) Pero… (Busca en el cielo) ¡No hay luna, Pepe! Si apagamos la linterna no se ve nada.

Puedes percibir claramente cómo la entonación de cada frase definía la intención de la misma. Eso ocurre en la vida diaria, te adaptas a las distintas situaciones que se presentan y usas distintos tonos de voz para mostrar lo que piensas y sientes.

Se debe evitar la monotonía. Aunque la escena tenga una intención bien definida, los personajes transitan por muchas emociones y deben usar distintos tonos de voz para evidenciar cada estado de ánimo.

Además, esta riqueza vocal le permitirá al público seguir la trama sin perder el interés. La variación de tonos consistirá en añadir a la emoción matices distintos, que se desprenden de las características del personaje y de las circunstancias en las que se encuentra.

Anota algunos recursos prosódicos que te pueden ayudar a realizar una lectura en atril adecuada, en cuanto a la entonación.

Tres elementos de la entonación:

  1. Identificar el sentido de la frase.
  2. Reconocer el carácter del personaje que la pronuncia.
  3. Las circunstancias en que se encuentra el personaje.

Es importante tomarlos en cuenta para mejorar la interpretación del personaje que se les asigne.

Tres elementos de la interpretación:

  1. La emoción o la mezcla de emociones como factor básico.
  2. El tiempo de la frase.
  3. La calidad y fuerza del tono.

Aquí es muy importante la voz, pues será la herramienta principal del lector.

Para que la emisión vocal cuente con una potencia adecuada, se debe calcular bien la cantidad de aire que emplearás en cada bloque de palabras. Si inhalas menos aire del necesario, las frases se “desinflarán” y el volumen de la voz será irregular a lo largo de la enunciación.

Debes buscar que ingrese a tus pulmones la mayor cantidad de aire con el menor esfuerzo posible, con una inhalación rápida y silenciosa, y una regulación efectiva del aire empleado al exhalar.

Realiza un pequeño ejercicio:

Aspira profundamente y pronuncia la consonante «n» al expulsar suavemente el aire. La intensidad del tono debe ser pareja, realiza el ejercicio.

¿Cuántos segundos puedes mantener este sonido sin variaciones y sin esfuerzo?

Puedes practicarlo cambiando la “n” por algunas vocales y otras consonantes; observa cómo, después de repetirlo en varias ocasiones, logras decir una frase sin entrecortar la idea.

El lector que interpreta una obra dramática debe recrear en su imaginación la situación que enfrenta su personaje para conferirle verosimilitud y naturalidad expresiva a la lectura.

Entonces también debes evitar la impostación y la intenciones falsas o superficiales. Un ejercicio que puedes hacer consiste en cambiar las características del personaje para probar distintas alternativas: la dama de sociedad puede ser tartamuda, gritona, pacífica o prepotente; el director de banco pude ser impositivo, amoroso o nervioso.

Y este cambio de entonación no puede quedarse en la superficie, conlleva un trabajo profundo que tiene implicaciones emocionales para el personaje. El tono vocal se compone de tres elementos: el timbre, la altura y fuerza de voz.

También los signos de puntuación aportan datos muy importantes para leer correctamente el diálogo. No olvides tomar nota.

  1. La coma indica que existe una breve separación entre dos ideas o palabras. Es por eso que exige una pausa breve.
  2. El punto indica que una idea concluyó, por lo que se debe entonar con una inflexión descendente.
  3. El punto y coma separa dos ideas de forma más drástica que la coma, pero menos definitiva que el punto. Debes definir la entonación de acuerdo con el sentido.
  4. El tono debe descender siempre que concluya una idea, sobre todo, antes de que otro personaje tome la palabra.
  5. Los puntos suspensivos significan, generalmente (cuando están dentro del parlamento), pausas breves, dejando la voz en un tono alto; sobre todo, cuando se requiere dar la impresión de que el personaje está buscando las palabras.
  6. Puntos suspensivos sugieren un diálogo truncado que hay que leer como si la frase estuviera completa; es decir, como si el lector tuviera que decirla íntegra.
  7. Entrar con exactitud no significa violentar la frase ni pisar la anterior.
  8. El final de la frase no debe precipitarse o “desmayarse”.

Saber enunciar una frase con un tono adecuado, confiriéndole una cadencia armoniosa a las palabras y respetando las pausas que sugieren los signos, no sólo es indispensable para el actor, sino para toda persona que lee en voz alta, de tal suerte que se comprenda sin el menor esfuerzo: abogados, locutores de radio, profesores, estudiantes, etcétera.

Pero, sin dominar la dicción, el uso efectivo de la voz y el fraseo lógico, el estudiante no podrá interpretar un personaje teatral satisfactoriamente.

Lee la siguiente frase: “Del lado opuesto colocar los objetos.”

Si tu dicción es defectuosa, en frases como la anterior las primeras dos palabras podrían fundirse en una sola: “Delado”, impidiendo que se exprese el mensaje real.

Tomando en cuenta estas consideraciones, pon las en práctica con otro fragmento de texto dramático. Lee, de Emilio Carballido, “El Censo”.

Emilio Carballido nació en Córdoba, Veracruz, el 22 de mayo de 1925. Fue director y maestro de la Escuela Nacional de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura. Este dramaturgo y narrador estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México la maestría en Arte Dramático y Letras Inglesas.

Una de sus famosas obras cortas, “El censo”, en la que se pone de manifiesto el conflicto que causa en la gente saberse observados, juzgados y más si desconocen cuál es el objetivo de cierto tipo de encuestas.

Sigue la lectura, y conocerás algunas sugerencias para realizarla de forma eficaz.

HERLINDA (Gran ademán): ¡Salga!

EL EMPADRONADOR (Cobra ánimos): Un momento, ¿echa usted de su casa a un empadronador de la Secretaría de Economía? ¿Y enfrente de testigos?

Detente en la lectura, pues en ocasiones hay preguntas que son en realidad exclamaciones y hay que entonarlas como tales.

¿Puedes leer nuevamente el diálogo y darle la entonación que se acaba de aclarar?

¡Y enfrente de testigos!

HERLINDA: No, tanto como echarlo, no. Pero… ¡yo no lo autoricé a entrar!

En este diálogo de Herlinda:

Debes hacer una pausa breve en la coma; en el punto y seguido no debes bajar la voz, no siempre lo amerita, como sucede en este caso, y tienes puntos suspensivos entre la frase; recuerda: es una pausa, pero no bajas la voz, pues lo que quieres demostrar es que se buscan las palabras que el personaje dirá.

Continua:

EL EMPADRONADOR: Mire: estoy harto. El sastre me amenazó con las tijeras, en la tortillería me insultaron. ¿Ve usted estas hojas? Son actas de consignación. Si usted se niega a recibirme, doy parte.

HERLINDA: Pero ¿qué es lo que quiere?

EL EMPADRONADOR: Empadronarlas. ¿Qué horas son? (Busca el reloj) ¡Es tardísimo! (De memoria, muy aprisa) En estos momentos se está levantando en toda la República el censo industrial, comercial y de transportes. Yo soy uno de los encargados de empadronar esta zona. Aquí en la boleta dice (Se apodera de una mesa, saca sus papeles) que todos los datos son confidenciales y no podrán usarse como prueba fiscal o…

Detente porque, en las sugerencias anteriores: tienes puntos suspensivos al final del parlamento, y, se tiene que expresar la frase completa, como si se tuviera que decir íntegra.

Pues en este caso, Herlinda interrumpe de forma brusca la explicación. Lee nuevamente el final del parlamento para que notes cómo ella corta la idea.

EL EMPADRONADOR:

Aquí en la boleta dice (Se apodera de una mesa, saca sus papeles) que todos los datos son confidenciales y no podrán usarse como prueba fiscal o…

HERLINDA: Entonces esto es del Fisco.

EL EMPADRONADOR: ¡No, señora! ¡Todo lo contrario! (Aprisa) La Dirección General de Estadística y el Fisco no tienen nada que ver. Un censo sirve para hacer…

HERLINDA: Pero usted habló del Fisco.

EL EMPADRONADOR: Para explicarle que nada tiene que ver…

HERLINDA (Amable, femenina): Pues esto no es un taller, ni… mire, la jovencita es mi sobrina… (Por lo bajo, a DORA) Dame cinco pesos. (Alto) Es mi sobrina, y la señora es mi cuñada, y yo…

DORA: ¿Que te dé qué?

Cómo pudiste darte cuenta, solamente son dos lectores, y te viste en la necesidad de reproducir efectos sonoros tales como gritos, llanto, gemidos, voces desgarradas, susurros, risa y carcajada, onomatopeyas y diversas voces.

Conforme avanza la situación, cada vez se le exige al lector un mayor dominio de recursos vocales: graves y agudos, timbres poco corrientes, voces guturales, cavernosas, infantiles, cascadas.

Así que en esta parte se vale que alguno de los lectores cambie el tono y timbre para disociar a cada personaje. Retoma y cierra la lectura:

DORA: ¿Que te dé qué?

HERLINDA (Con los dedos hace «cinco»): Somos una familia, nada más.

En ese parlamento, donde entra un tercer personaje, puedes hacer una impostación para diferenciar las voces.

Realiza un ejercicio muy sencillo para ayudarte a impostar la voz.

Aumenta la vibración de tu voz buscando mayor resonancia en las letras n-m-l-ll-rr. Si percibes la resonancia del paladar tratando de pronunciar, por ejemplo, la palabra “una” dando énfasis a la vibración de la “n”, puedes adquirir la sensación de la diferencia existente entre un tono impostado, resonante y un tono no impostado.

Revisar los versos de Rafael Obligado y los dirás de forma que cada palabra resuene contra su cráneo. Libera tu garganta para que la vibración ascienda hacia tu frente.

Recuerda resonar las letras mencionadas y que sientas esa vibración en tu cabeza, inténtalo.

Cuando la tarde se inclina

Sollozando al occidente

Corre una sombra doliente

Sobre la pampa argentina

Este ejercicio habrá que repetirlo tantas veces como sea necesario hasta sentir que se obtiene esa vibración sonora que presta belleza y fuerza a la voz.

Has podido notar que la voz, el rostro y las manos son herramientas que pueden ayudar a enfatizar algunos puntos y crear una lectura expresiva.

El Reto de Hoy:

Busca ejemplos de frases cortas, de uso corriente, y pronúncialas frente al espejo, variándolas desde la amable sorpresa hasta el horror, pasando por la indiferencia, rudeza, disgusto, compasión, según las posibilidades que encierre cada frase.

Luego lee en voz alta un cuento o una novela de tu interés y reflexiona sobre las diferencias de leer en voz alta y en silencio.

Si tienes alguna duda, puedes consultar en tu libro de texto buscando el aprendizaje esperado, donde podrás encontrar información con la cual puedas resolver tus dudas.

También tienes textos muy interesantes, como “Las ruinas”, de Luisa Josefina Hernández, y “El censo”, de Emilio Carballido, los cuales puedes buscar en internet y descargar su PDF de forma gratuita en los diferentes repositorios.

¡Buen trabajo!

Gracias por tu esfuerzo.

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