Aprendizaje esperado: Conoce algunos hechos y acontecimientos que formaron parte del proceso de evangelización de los indígenas de la Nueva España en el siglo XVI.

Énfasis: Reconocer el proyecto de la primera evangelización, así como el proceso de occidentalización.

Clases segundo de secundaria Viernes 26 de marzo 2021

TODAS LAS CLASES DE SEGUNDO DE SECUNDARIA

¿Qué vamos a aprender?

Reconocerás el proyecto de la primera evangelización, así como el proceso de occidentalización.

¿Qué hacemos?

Para iniciar y relacionado con la sección de lectura. ¿Sabías que el consumo de pulque en la época prehispánica se convirtió en un gran problema de salud para los indígenas en su proceso de evangelización?

Pues se te invita a que leas el siguiente texto.

Historia de la vida cotidiana en México.

El siglo XVIII: entre tradición y cambio, coordinado por Pilar Gonzalbo.

La Iglesia y el pulque

En la época prehispánica la embriaguez de los jóvenes se castigaba con severidad, salvo en las fiestas religiosas, en que cualquier exceso alcohólico estaba permitido. […].

Tras la Conquista, el alcoholismo perdió su carácter ritual y se convirtió en una evasión desesperada para los indígenas reducidos a la servidumbre. Durante los tres siglos de la Colonia, la ingesta de pulque en el Valle de México fue un grave problema de salud pública, pero la autoridad virreinal no podía erradicar ese vicio colectivo sin perjudicar a los grandes hacendados pulqueros. Obligada a condenar la embriaguez desde los púlpitos, la Iglesia, sin embargo, tenía un conflicto de intereses porque algunas de las órdenes religiosas más ricas poseían grandes plantaciones de maguey. En su estudio sobre las pulquerías en la ciudad de México durante el siglo XVIII (la época de oro de la industria pulquera). Miguel Ángel Velásquez Meléndez cuenta cómo resolvió este dilema la Compañía de Jesús: «Las consecuencias nocivas del consumo de pulque en el cumplimiento de las obligaciones religiosas, impedían a los jesuitas participar directamente en el mercado del pulque. No obstante, el floreciente negocio de las pulquerías capitalinas propició que, hacia la segunda década del siglo XVIII, los jesuitas iniciaran la plantación intensiva de magueyales y su arrendamiento a particulares. Esta práctica redituó considerables ganancias a la Compañía […].»

Descargada su culpa en los hombros de los arrendatarios que se encargaban de extraer y comercializar el pulque, los jesuitas podían dedicarse a salvar las almas de los borrachos con la conciencia limpia. Su problema, y el de toda la Iglesia, era que muchas veces los indios preferían asistir a la pulquería que a la misa dominical. Citando al cronista Agustín de Vetancurt, Sonia Corcuera de Mancera explica por qué los sacerdotes eran impotentes para detener esa deserción masiva de los templos: «Los párrocos desesperan porque más auditorio hay en una pulquería que en la misa dominical, y más gente dispuesta a gastar en beber, que en escuchar al padre que predica.

Una vez adentro de la pulquería, los asiduos están a salvo, porque tienen las pulquerías privilegio para que ningún ministro de la Iglesia, bajo graves penas, pueda entrar a sacar a los indios borrachos». Es muy significativo que la institución más poderosa del virreinato haya tolerado sin chistar el fuero de las pulquerías. Lo respetaba, sin duda, porque en ello le iba su propia salud financiera y la de sus benefactores. […].

Hasta aquí la lectura.

Se espera que te haya resultado interesante el texto y, si fue así, se te recomienda que continúes con la lectura.

Ahora, anota las siguientes preguntas, que te servirán para ir entendiendo el tema y que más adelante las podrás recuperar para el desarrollo del reto.

  • ¿Cómo fue el proceso de evangelización?
  • ¿Quiénes se encargaron de llevar a cabo la predicación, enseñanza o implementación de la fe católica en los territorios de la Nueva España?
  • ¿Cuáles fueron las tareas que se realizaron y qué resultados obtuvieron?

Conforme se vaya desarrollando el tema, contéstalas en tu cuaderno.

Ten a la mano un mapa para ir ubicando las primeras órdenes religiosas. Conforme se vayan mencionando, tú también las pueden localizar.

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La primera evangelización.

Después de que los españoles conquistaron México-Tenochtitlan, Cortés pidió al rey que enviara frailes para enseñar el cristianísimo a los indígenas. Los frailes tendrían la misión de evangelizar y erradicar prácticas religiosas prehispánicas. Los frailes franciscanos comenzaron su labor de evangelización en 1524. Y aunque desde 1523 habían llegado tres frailes, fue un año después cuando doce misioneros de la orden de San Francisco emprendieron una labor evangelizadora masiva.

Los franciscanos extendieron su presencia en el centro de la Nueva España, para ellos también resultó de importancia el Valle de México, junto con sus colindancias, y la región Puebla-Tlaxcala, ahí edificaron grandes conventos como el de Cholula. También se establecieron en los actuales estados de Querétaro, Michoacán, Jalisco, Guanajuato, Durango y Zacatecas; posteriormente, se establecieron desde San Luis Potosí; tomaron diversos territorios, el más distante fue la península de Yucatán.

Los dominicos fueron la segunda orden en llegar (1526) y se ubicaron en las regiones del sur, desde Oaxaca hasta Guatemala.

Los agustinos (1533) se enfocaron en aquellas regiones no ocupadas por los otros oidores religiosos, como el occidente, en el estado de Guerrero. Tiempo después llegaron los jesuitas (1572). Para finales del siglo XVI, los jesuitas ya estaban establecidos en Ciudad de México, Oaxaca, Puebla, Valladolid (actual Morelia), Zacatecas y Guadalajara, en donde han fundado colegios e iniciado ministerios pastorales. También han iniciado misiones en regiones de Sinaloa, Durango, Coahuila, Zacatecas y San Luis Potosí.

El propósito era convertir a los indígenas paganos en cristianos susceptibles de ser explotados.

¿Qué atrajo a los indígenas a la nueva fe predicada por los franciscanos, dominicos y agustinos?

En primera instancia, no hay que olvidar que los españoles destruyeron y proscribieron los templos, los cultos, los libros y las doctrinas de las antiguas religiones mesoamericanas.

Inhabilitaron de esta manera a las antiguas deidades tutelares, los dioses patronos que regían la vida ritual y política de los Estados mesoamericanos y que definían su historia, su identidad y su fuerza, desde la fertilidad de su maíz hasta el poderío de sus ejércitos.

Desde el principio, la evangelización fue clave para el plan español de expansión y sometimiento. Las tres órdenes consideraban que la violencia ejercida por los conquistadores era necesaria para hacerles llegar la Biblia a los pueblos originarios y, amparados bajo esta lógica, les decían a los nativos: “venimos a darles la salvación, a cambio, ustedes deben trabajar para nosotros”.

Para los frailes desembarcados en la Nueva España, la tolerancia era algo impensable, y lo mismo el respeto al otro.

A fin de evitar evangelizaciones malogradas, la estrategia fue sacar a los indígenas de sus hogares y congregarlos en un solo lugar, casi siempre lejos de donde estaban sus santuarios, a fin de que olvidaran a los dioses originales, creando comunidades que le dieron un ordenamiento geográfico definitivo a Nueva España tanto en sus asentamientos chicos como en sus concentraciones urbanas.

Todo esto, además de ayudar a la propagación del cristianismo, facilitó el cobro de tributos a la hacienda novohispana, el manejo de mano de obra nativa a mineros y terratenientes, y benefició tanto a la Corona y a encomenderos como a las autoridades indígenas que se aliaron con los recién llegados. Y es que muchos caciques pactaron con los frailes. Se repite que los indígenas participaron activamente en la Conquista y poco se menciona que también se sumaron a la evangelización, pues, acostumbrados al politeísmo, muchos aceptaron sustituir sus creencias originales por el credo de Cristo.

Para reforzar lo que estas analizando, observa el siguiente video.

  1. Evangelización y manuscritos en lenguas indígenas.

Revisa del tiempo 00:19 al 04:02.

Como lo viste en el video, la evangelización fue la forma de consolidar el dominio de la Corona española a través de los frailes.

El proceso de occidentalización.

La conversión de los indígenas no sólo significó que los frailes les enseñaran el catecismo y las principales creencias de la religión cristiana. El proceso de evangelización también supuso la transformación de muchas costumbres cotidianas, como fue, entre muchas otras, la implantación del matrimonio cristiano y que los indígenas empezaran a cubrir ciertas partes de su cuerpo con ropa. Además, durante este proceso, los frailes enseñaron a los indígenas a hablar castellano y a algunos de ellos latín, a fabricar instrumentos musicales occidentales, a cantar en los coros de las iglesias, a participar en las fiestas de los santos, ir a misa y practicar los sacramentos.

Los primeros frailes que vinieron a trabajar a Nueva España fueron personas comprometidas con la defensa del indígena, aunque también había intereses políticos y económicos en las órdenes. Entre los frailes más destacados de este periodo se pueden mencionar a los franciscanos fray Toribio de Benavente (llamado Motolinía o Pobrecito por los indígenas), fray Juan de Zumárraga, primer obispo de Nueva España y fundador de un centro de enseñanza para indígenas. De gran importancia fue también la labor del dominico fray Bartolomé de las Casas, ya que se convirtió en el gran defensor de los indígenas ante los abusos de los conquistadores y los colonizadores.

De igual forma, el agustino fray Alonso de la Vera Cruz denunció la injusticia de la conquista, además de ser el fundador, en Michoacán, del primer Colegio de Altos Estudios en América.

Así lo describe Miguel León Portilla en su libro de testimonios del siglo XVI: Los franciscanos vistos por el hombre náhuatl.

“Y mientras estos religiosos caminaban para México, los indios se andaban tras ellos (como los muchachos suelen seguir a los que causan novedad) y maravillándose de verlos con tan desarrapado traje, tan diferente de la bizarría y gallardía que en los soldados españoles antes habían visto.

Y decían unos a otros, ¿qué hombres son estos tan pobres? ¿Qué manera de ropa es esta que traen? No son éstos como los otros cristianos de Castilla, y menudeaban mucho un vocablo suyo diciendo: Motolinía, Motolinía.

Y uno de los padres, llamado fray Toribio de Benavente, preguntó a un español que qué quería decir aquel vocablo que tanto lo repetían. Respondió el español: padre, Motolinía quiere decir pobre o pobres. Entonces dijo fray Toribio, ese será mi nombre para toda la vida, y así, de allí adelante, nunca se nombró ni firmó sino fray Toribio Motolinía.

El proceso evangelizador.

Para poder comunicarse con los indígenas, muchos frailes de las órdenes religiosas aprendieron sus lenguas indígenas; algunos se dedicaron a descifrar los códices prehispánicos con el fin de conocer más sobre su historia y su forma de vida y de comprenderla, pues éstos contenían mucha información sobre creencias religiosas, conocimientos científicos y costumbres. El propósito de realizar este trabajo fue comprender mejor las tradiciones y prácticas de los indígenas y usar este conocimiento en la evangelización.

Para ello, los frailes emplearon diversos métodos didácticos: utilizaron imágenes, elaboraron oraciones cristianas al estilo de los códices indígenas, montaron obras teatrales con temas de la Biblia, así como con grupos de danzantes o comparsas.

Elaboraron dibujos similares a los códices para escribir las oraciones y enseñanzas; decoraron techos de las capillas con diferentes escenas religiosas.

La evangelización también implicó la enseñanza de artes y oficios occidentales en las escuelas parroquiales. Los indígenas podían recibir formación en música, pintura, escultura, o ser instruidos en oficios como carpintería y herrería. Los frailes también les enseñaban nuevos métodos agrícolas que incluyeron el uso del arado y animales de tiro; y de manera simultánea, aprendieron el cultivo y uso de las plantas prehispánicas.

Por otro lado, los frailes también se valieron de algunas prácticas religiosas de los indígenas, como la creencia en diversas deidades, para explicar e inculcar la devoción por los santos.

En primer lugar, los mesoamericanos parecieron estar dispuestos a conocer y adorar a los dioses cristianos, así concibieron la pléyade de santos, vírgenes y apóstoles que acompañaban a la Santísima Trinidad, porque sus religiones eran politeístas y tenían una larga tradición de aceptación de las divinidades de otros pueblos. Además, desconocían el principio de intolerancia constitutivo del catolicismo: la convicción de ser la única verdadera religión.

Desde un principio, los frailes reconocieron entre los nativos virtudes y cualidades que los hacían aspirantes a la salvación de su alma. La humildad, la obediencia y la sumisión eran rasgos que acercaban a los indios al reino de los cielos. Por ello, para lograr llevarlos a la felicidad eterna, los frailes tenían que emprender un proceso de purificación de su mundo: liberar a los indios del demonio y eliminar las antiguas prácticas y costumbres prehispánicas, que, de acuerdo con el juicio de los frailes, no podían sino calificarse de satánicas.

La presencia del infierno en la vida diaria de los indios se tradujo en frecuentes momentos de interacción entre dichos conversos y los malvados habitantes del inframundo, que acosaban a los naturales ya convertidos. A decir de las crónicas de los evangelizadores, el diablo y sus huestes convivieron constantemente con indios y frailes.

Los frailes, que en el siglo XVI se encargaron de la evangelización de los pueblos indígenas de la Nueva España, proclamaron casi inmediatamente el éxito de su empresa cristianizadora: los indígenas acudían en masa a las iglesias, se bautizaban con avidez y participaban con entusiasmo en las atractivas procesiones y misas organizadas por los religiosos; además, con su trabajo se construyeron centenares de iglesias y monasterios que modificaron irreversiblemente el paisaje sagrado del país.

Para reforzar lo que estas analizando, revisa el siguiente video.

  1. Sincretismo religioso en la Conquista.

Revisa del tiempo 00:00 al 03:29.

Como observaste en el video, la religión católica toma elementos de la religión sometida, que persisten en esta época.

Se puede decir, que la conversión de los indígenas al cristianismo no sólo significó que los frailes les enseñaron el catecismo y las principales creencias de la religión cristiana, como el culto a los santos patronos, lo que conforma la columna vertebral de la religiosidad indocristiana. En esta primera etapa de la evangelización, algunos frailes se proponían formar en Nueva España una Iglesia renovada acorde con los principios del humanismo cristiano. Sin embargo, este proyecto se fue olvidando para dar lugar a una Iglesia intolerante, más preocupada por intereses políticos y económicos que por la defensa de los pueblos indígenas. Todo ello es una combinación característica de las complejas negociaciones culturales que han marcado la historia indígena tras la conquista.

Como se ha mencionado, los frailes que vinieron a Nueva España no llegaron con la idea de condenar a los indios a los horrores del fuego eterno. Por el contrario, como humanistas cristianos que eran, su interés fue darles los rudimentos de la fe cristiana, así como abrir para ellos las puertas del cielo y construir una utopía cristiana en la Tierra.

De manera que los misioneros no se limitaron a reconocer el infierno en las prácticas prehispánicas que los escandalizaron. Desde un principio, buscaron explicar a los indios la necesidad de transformar el antiguo orden, que ellos consideraban “de vicios y pecados”; en otro, donde reinaran, según sus creencias, las virtudes y la fe cristianas.

Si deseas saber un poco más del tema, apóyate en tu libro de texto, ubica el tema en el índice del mismo.

El Reto de Hoy:

Durante ésta y las siguientes sesiones sobre la conquista espiritual elabora una carta o un informe sobre cómo fue dicha conquista. La carta o informe puede ser desde la perspectiva de un fraile, o bien de un indígena evangelizado. Ahora es momento de juntar la información donde, al terminar la tercera sesión, podrás concluirla y entregarla a tus profesores y familiares.

¡Buen trabajo!

Gracias por tu esfuerzo.

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