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Recrudecimiento de la Guerra Fría: La guerra de las galaxias – Historia Primero de Secundaria

Aprendizaje esperado: Identifica los procesos que desembocaron en el fin del sistema bipolar durante la década de los ochenta.

Énfasis: Reconocer la guerra de Afganistán y el recrudecimiento de la Guerra Fría.

¿Qué vamos a aprender?

Como has estudiado en sesiones anteriores, la Guerra Fría enfrentó al bloque capitalista contra el bloque socialista por la hegemonía del mundo. Además, reconociste que la Guerra de Vietnam fue un enorme tropiezo para las intenciones norteamericanas en Asia. Al igual que aquella nación, la Unión Soviética tuvo un gran tropiezo en lo que conoces como la Guerra de Afganistán de 1978 a 1992.

En este contexto, durante esta sesión reconocerás la guerra de Afganistán y el recrudecimiento de la Guerra Fría.

Recuerda que, para realizar tus anotaciones, necesitas lápiz o bolígrafo, cuaderno, y tu libro de texto para profundizar y ampliar tus conocimientos acerca del tema.

¿Qué hacemos?

En la guerra de Afganistán que, tuvo lugar entre 1978 y 1992, se vieron involucrados de manera directa miles de soldados soviéticos, muchos de ellos de apenas 17 años.

La periodista y escritora Svetlana Alexievich entrevistó a muchos de ellos una vez terminada la guerra. Presta atención algunos testimonios:

“Yo disparaba… Disparaba como los demás… No sé cómo está montado todo esto, cómo está montado este mundo… Yo disparaba… […]

Tenía un amigo… Oso. Ese era su apodo. Era un hombrón de casi dos metros de altura. Volvió de Afgán y un año más tarde se ahorcó. No sé […] Nunca intimó con nadie, nadie sabe por qué se ahorcó: si por la guerra o por haber comprobado lo repugnante que es el hombre. En la guerra no se hacía preguntas, pero por lo visto después empezó a reflexionar. Se le cruzaron los cables […] Otro amigo mío se dio a la bebida […] Ese me escribía, recibí dos cartas suyas […] Decía algo como: allí, hermano, aquello era vida de verdad, y aquí es pura [basura], allí luchábamos y sobrevivíamos, aquí nunca estás seguro de qué pasa. […].

El hombre no cambia en la guerra, el hombre cambia después de la guerra. Se transforma cuando mira lo que hay aquí con los mismos ojos con que miraba lo que había allí. Los primeros meses la visión es doble: Estás a la vez allí y aquí. […]

He visto […] Ahora sé que los niños nacen puros. Son ángeles”.

Otro soldado dijo lo siguiente:

“Fue mi elección. Yo lo solicité […] Pregúnteme: ¿lo hizo para defender una idea o para entender quién era? Lo segundo, claro está. Me apetecía probarme, saber dónde estaban mis límites. Mi “yo” es grande. Por entonces estaba estudiando en la universidad, allí uno no puede comprobar lo que vale, no puede conocerse a sí mismo. Quería ser un héroe, buscaba la ocasión para serlo. Me fui a mitad de segundo curso. Dicen […] he oído […] que era una guerra de muchachos […] Luchaban los chicos, los que ayer no eran más que unos escolares.

Pero una guerra siempre es así. En la Gran Guerra Patria fue lo mismo. Para nosotros era como un juego. […] Comprendí que era capaz de matar. Tenía un arma en las manos… En el primer combate vi como muchos entraban en estado de shock. Se desmayaban. Los había que incluso vomitaban al recordar cómo habían matado. Después del combate podías ver una oreja colgando de un árbol […] un ojo humano escurriéndose por un rostro […] ¡Yo lo aguantaba! […]

Aunque no sé lo que pasará con todos nosotros, con la generación que ha sobrevivido. Hemos sobrevivido a una guerra que nadie necesitaba. ¡Nadie! Na-Na […] ¡Nadie! Por fin lo he desembuchado […] Es como cuando vas en tren […] Se juntan unos extraños, hablan un rato y después bajan en estaciones diferentes. Me tiemblan las manos […] Por alguna razón estoy nervioso. Yo creía que había salido del juego sin dificultad.

Cuando escriba, no mencione mi nombre, por favor […] No tengo miedo de nada, pero detesto seguir metido en esta historia […]”

Hasta aquí la lectura.

La escritora que recopiló estos testimonios decidió que el título de su libro fuera Los muchachos del zinc, pues muchos de los jóvenes soviéticos que murieron en Afganistán regresaron a su país en ataúdes de zinc.

Como notaste, dentro de la crueldad de la guerra, se hace evidente un arrepentimiento y repudio hacia lo vivido, y hacia lo realizado. La pregunta que surge entonces es: ¿Cómo se vieron inmiscuidos estos jóvenes en Afganistán?

Antes de responder, se realizará una breve recapitulación sobre el porqué de los conflictos regionales durante la Guerra Fría. Para ello revisa el siguiente video.

  1. Conflictos en la Guerra Fría.

Revisa del tiempo 03:51 al 06:33.

Desde las primeras décadas del siglo XX, Afganistán se vio envuelto en guerras contra Inglaterra para adquirir su independencia, así como conflictos civiles para instalar una forma de gobierno u otra.

A principios de la década de los setenta, la monarquía afgana fue derrocada y se instauró un gobierno republicano encabezado por Mohammed Daud Khan. Aunque Daud había sido apoyado por el Partido Democrático Popular de Afganistán, de ideología socialista, pronto se desligó de él y encabezó un gobierno autoritario y laico.

Esta situación provocó el descontento tanto de socialistas como de islamistas; es decir, de personas que consideran que el islam debe regir tanto la vida política como la social.

El 17 de abril de 1978, fue asesinado Mir Akbar Kaibar, líder del Partido Democrático, y fueron encarcelados otros miembros. Esto ocasionó una serie de protestas que ante la represión escalaron pronto en un conflicto armado.

A pesar de que los levantamientos armados los inició el pueblo, a mediados de 1978, el ejército dio un golpe de Estado, fusilando a Mohammed Daud e instaurando un régimen comunista que implementó diferentes reformas:

  • Canceló las deudas contraídas por los campesinos.
  • Promulgó un decreto para garantizar la igualdad civil entre hombres y mujeres.
  • Eliminación de los matrimonios forzados.
  • Legalización de los sindicatos.
  • Disminución del precio de alimentos de primera necesidad.

Entre otras reformas de carácter socialista.

Entonces comenzaron a surgir grupos contrarrevolucionarios, sobre todo de carácter islamista. En el marco de la Guerra Fría, la Unión Soviética brindó su apoyo al gobierno comunista; Estados Unidos de América, por su parte, apoyó los movimientos opositores. Esto dio pie a la Operación Ciclón, un programa dirigido por la Agencia Central de Inteligencia, CIA, y que tenía la finalidad de derrocar al gobierno comunista de Afganistán desde adentro.

Debido a las tensiones existentes, el gobierno comunista afgano solicitó a la Unión Soviética la intervención directa del ejército rojo para ayudar a la erradicación de estas guerrillas autonombradas como muyahidines, es decir, que luchan por su fe en una guerra santa. Fue así como muchos jóvenes soviéticos fueron enlistados con el pretexto de defender al socialismo y a su patria, combatiendo a un enemigo que no les había atacado, en un país con el que no tenían ningún conflicto.

Para el gobierno norteamericano esto fue fundamental, pues en esos años la economía soviética daba importantes señales de su estancamiento, por lo que obligar a esa nación a inmiscuirse directamente en una guerra le ocasionaría un gasto económico insostenible, como más tarde ocurriría.

La Operación Ciclón también significó un importante gasto económico para los Estados Unidos de América, pues apoyaron a los rebeldes con millones de dólares. Pero, más importante, facilitaron armas a diversas organizaciones y personas que más tarde se volverían sus enemigos, como Osama Bin Laden, quien dirigió grupos contrarrevolucionarios y que después se opuso a la intervención norteamericana en Afganistán.

El 14 de septiembre de 1979 se consumó el golpe de Estado contra el gobierno comunista, aunque no por las guerrillas islamitas. El primer ministro afgano, Hafizullah Amín encabezó el golpe y ordenó el asesinato del entonces presidente Mohammed Taraki. Esto aunado a la extensa represión que llevó a que el Consejo Revolucionario de Afganistán pidiera nuevamente apoyo a la Unión Soviética para derrocarlo. Así, Amin fue asesinado a finales de ese año.

En este momento, la situación en Afganistán se volvió más tensa, pues se descubrió que Amin estaba en tratos con la CIA y la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, para establecer bases militares en su territorio.

Por consecuencia, la invasión de tropas soviéticas se incrementó. Desde 1979 hasta 1992, las tropas soviéticas intentaron acabar con las milicias contrarrevolucionarias que recibían importantes apoyos militares y económicos de los miembros de la OTAN, y otros aliados como Pakistán y Arabia Saudita.

Como en toda guerra, los más afectados fueron los civiles, quienes se vieron sometidos a los abusos tanto por parte de las tropas soviéticas como de las milicias islamistas.

Fuera de Afganistán, el conflicto trajo también otras repercusiones políticas.

Por ejemplo, en los juegos olímpicos de 1980, organizados en la Unión Soviética, se negaron a asistir casi 60 países como una forma de protesta ante la invasión soviética en Afganistán. Por otra parte, en 1984, las naciones comunistas hicieron lo mismo con los juegos olímpicos de Los Ángeles en Estados Unidos de América.

Con el paso de los años, la imposibilidad de las tropas soviéticas para imponerse sobre los muyahidines llevó a hablar de la guerra de Afganistán como “El vietnam de los soviéticos”, pues el excesivo gasto económico, militar y humano generó protestas en la Unión Soviética que llevó al progresivo retiro de tropas, finalizado en 1992.

En el conflicto desatado en Afganistán se puede ver un claro ejemplo de lo sucedido durante la Guerra Fría.

Por un lado, tanto los soviéticos como los norteamericanos defendían que cada uno de sus proyectos, socialismo y capitalismo respectivamente, eran los mejores caminos para la modernización de la nación afgana. Sin embargo, el surgimiento de guerrillas y contrarrevoluciones islámicas mostraron que existían tradiciones políticas muy arraigadas que podían hacer frente a los proyectos de las grandes superpotencias. Incluso, hasta la actualidad, varios gobiernos de Medio Oriente y de Afganistán defienden estos proyectos de vida antes que los occidentales.

¿Qué pasaba en ese momento en Estados Unidos de América?

El presidente norteamericano Ronald Reagan impulsó un nuevo proyecto armamentístico. Durante la Guerra Fría, la idea de enfrentarse entre las dos superpotencias parecía cada vez más lejana.

¿Quién de las dos atacaría primero destruyendo a la otra antes de ser aniquilada?

Las probabilidades de que una de las dos naciones triunfase sobre la otra eran de un 50/50, por lo que la tensión existente se traducía como una paz garantizada por el miedo a la destrucción.

Pero, a partir de 1983, el presidente Reagan comenzó a desarrollar la Cuarta Iniciativa de Defensa Estratégica, llamada después como “Guerra de las galaxias”. Esta iniciativa buscaría sobreponer a los Estados Unidos de América tecnológicamente a la Unión Soviética, pues haría “a las armas nucleares soviéticas impotentes y obsoletas”.

Este proyecto, conocido como la “Guerra de las galaxias”, consistía en desarrollar armas, muchas de ellas incluso inexistentes hoy en día, que permitieran la destrucción inmediata de los misiles soviéticos en caso de ser lanzados; así como una respuesta inmediata de bombardeo indetectable contra la Unión Soviética. Además, el proyecto incluía el desarrollo de armas futuristas como los famosos “rayos láser”, presentados en esos años en películas cinematográficas.

Esto último resulta interesante, pues en el terreno de la política y la guerra se buscaba acercarse a lo que la ciencia ficción en la pantalla grande mostraba como una posibilidad.

En un primer momento, buena parte de la sociedad civil norteamericana se vio emocionada con la idea de que su gobierno desarrollara un sistema de seguridad “perfecto”. Pero los costos excesivos que implicaba desarrollar el proyecto, así como las opiniones de muchos científicos sobre la imposibilidad de realizarlo a plenitud fueron desechando poco a poco el proyecto de la “Guerra de las galaxias” Pasaba así a ser una ficción más.

Incluso, si el proyecto a la postre no sería viable, tenía otro objetivo. De cumplirse, la Unión Soviética se vería obligada a desarrollar un programa militar similar, para lo cual necesitaría nuevamente invertir enormes sumas de dinero.

Como se mencionó anteriormente, hacer esto era poco práctico, pues la Unión Soviética estaba pasando por una crisis económica cada vez más fuerte. La “Guerra de las galaxias”, en compañía de la guerra de Afganistán, buscaban su desgaste económico.

A pesar de que la Guerra Fría terminó, Afganistán se ha visto envuelto en conflictos civiles por las diferentes posturas que existen sobre cómo debería gobernarse aquel país. Desde 1992 y hasta la fecha, continúan estallando diversos conflictos que afectan profundamente a la sociedad civil. Como has estudiado en geografía, estos conflictos territoriales son una de las causas de la migración. Muchas de las personas que son obligadas a vivir en esta situación sufren de condiciones de vida sumamente duras.

Pero ante esto, algunas organizaciones como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, y la Cruz Roja han intervenido para apoyar a la población que más sufre.

He aquí un testimonio de un joven afgano:

“Mi nombre es Shaffikah. Mi padre se llama Sayid Ishaq. Tengo 17 años. En mi familia, somos ocho personas. Yo soy el mayor. Mi padre es viejo, y mi madre murió durante la guerra. Durante las hostilidades, vivíamos aquí, en Kabul. Después, emigramos a Irán. Allá, nuestras condiciones de vida eran muy malas, por lo cual regresamos. No teníamos nada, éramos muy pobres. Vino el wakil y nos contó sobre la Media Luna Roja Afgana, que ayuda a las familias indigentes.

Vinieron a examinar nuestra situación. Nos presentaron a un formador que nos enseñó a tejer alfombras, y nos dieron apoyo material. Ahora, aprendí a tejer alfombras muy bien e incluso soy capaz de enseñar a otros. Con este oficio, espero poder sostener a mi padre y contribuir a la educación de mis hermanos y hermanas menores. Para mí, es muy importante ayudar a mis hermanos y hermanas”.

Ahora, observa el siguiente vídeo en el que se sintetiza lo estudiado en esta sesión, y en el que se presentan algunas características de los regímenes islamistas en Afganistán.

  1. “El islam: pasado y presente”.

Revisa del tiempo 00:21 al 05:39.

Como estudiaste en esta sesión, tanto la guerra en Afganistán como la “Guerra de las galaxias” fueron un conflicto y estrategia que afectaron profundamente a la Unión Soviética en su disputa con los Estados Unidos de América durante la Guerra Fría. Pero, sobre todo, los más afectados fueron los mismos afganos.

Tras el fin de la Guerra Fría, la guerra en Afganistán no acabó. Los Estados Unidos de América buscaron intervenir de manera mucho más directa en la región, lo que provocó que muchos grupos islamistas, como Al-Qaeda, se organizaran para combatir a las tropas norteamericanas, perpetrando incluso ataques en suelo americano. Tras tres décadas de haber terminado la Guerra Fría, Afganistán sigue sufriendo las consecuencias, pues, hasta la fecha, no tiene un gobierno estable y los grupos islamistas se disputan el poder.

El Reto de Hoy:

Imagina que llevarás a cabo un debate sobre la forma de gobierno de Afganistán, asume una postura crítica y redacta en tu cuaderno si serías partidario del régimen comunista, capitalista o un tercero independiente a las dos superpotencias del periodo. Pero. ¿cuál? Deberás argumentar tu trabajo.

Para resolver el reto de la sesión, apóyate en tu libro de texto de Historia.

¡Buen trabajo!

Gracias por tu esfuerzo.

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