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Tramas similares y diferentes – Lenguaje Tercero de Secundaria

Aprendizaje esperado: Reconoce algunos de los valores de la época en que fue escrita la obra leída.

Énfasis: Comparar características de obras.

¿Qué vamos a aprender?

Los materiales que necesitarás para esta sesión son tu cuaderno, y lápiz o bolígrafo para tomar notas. También ten a la mano tu libro de texto.

Recuerda que todo lo que aprendas es para fortalecer tu conocimiento, por lo que se te recomienda llevar un registro de las dudas, inquietudes o dificultades que surjan durante el planteamiento de la sesión, pues muchas de éstas las podrás resolver al momento de consultar tu libro de texto y revisar tus apuntes

¿Qué hacemos?

¿Qué es la realidad? ¿Y qué es la fantasía?

Hay un lugar donde se muestra con plenitud aquello que no puede decirse por temor o prudencia, un lugar para mostrar heridas, lo injusto o lo cruel.

Federico García Lorca, poeta y dramaturgo español, afirmaba: “El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana”.

Observa el siguiente video para saber ¿qué es el teatro?

  1. Teatro

Como pudiste observar, el teatro ofrece un universo de posibilidades de aprendizaje, a la vez que contribuye a fortalecer las emociones.

Se vale de todo: vestuario, maquillaje, música, danza, movimiento, silencios y el poder de la palabra, a veces como susurro, en otras como grito, modulada o tosca, pero palabra al fin, expresión de una realidad que asfixia y exige tener salida.

¿Cuál es tu experiencia con el teatro? ¿Has presenciado alguna puesta en escena?

Tal vez desde la primaria, has participado en pequeñas representaciones y has sentido la emoción de ser un personaje en esta narración colectiva que ocurre en tiempo real, delante de los ojos de los espectadores.

El teatro también se lee; quizá en la primera lectura parezca un poco complicado entender y sea necesaria una nueva lectura para redescubrir detalles no percibidos inicialmente, pero la imaginación y la reflexión se ven altamente beneficiados.

En la sesión conocerás algunas características que posee esta singular disciplina artística.

¿Cuáles son las características de las obras teatrales? Resulta complicado contestar la pregunta, pues el teatro ha acompañado a la humanidad desde tiempos muy antiguos y ha ido cambiando de acuerdo con las circunstancias; unos elementos se han retirado, otros se han incorporado.

Esta emocionante actividad cultural y artística ha sido empleada como una herramienta para comunicar ideas masivamente, como instrumento de educación, o para someter al público a experiencias y reflexiones de distinta índole.

Existen variados elementos para clasificar las obras y de acuerdo con dicha clasificación, se pueden citar las características; sin embargo, hay un hilo conductor en todas ellas: la expresión de las emociones ante un auditorio. Es la vida misma quien está en el escenario.

El teatro está representado por dos máscaras, una que sonríe y otra que llora. Ellas representan la comedia y la tragedia respectivamente. Son símbolos de origen griego; Talía, la musa de la comedia, la música, el canto y la alegría, y Melpómene, que es la musa de la tragedia.

Por el siglo V antes de nuestra era, los griegos celebraban ritos en honor de Dionisio, dios del vino; estas ceremonias evolucionaron hacia el teatro como arte de comunicación.

Los actores portaban máscaras que ayudaban al espectador a reconocer las características de los personajes.

En aquellos tiempos los griegos crearon tragedias y comedias que aún interesan y conmueven.

Había un elemento: el coro —hoy desaparecido—. Éste comentaba los antecedentes, así como lo que ocurría fuera de la vista de los espectadores, las acciones de los personajes e invitaba a la reflexión acerca de ellas.

Los griegos antiguos consideraban el teatro un lugar en el que podían purgarse las pasiones bajas del ser humano, a través de la puesta en escena de situaciones conmovedoras. Además, en esa época y la actual el teatro es muy atractivo.

Pero ¿qué atrae de una obra? Todo: vestuario, baile, personajes, pero, sobre todo, la trama; esto es, los hechos de la obra, lo que sucede en ella, ese remover interno de emociones con el que se identifica el espectador.

Mención especial merecen los puntos de giro, el clímax, las escenas de tensión, los saltos temporales. Pero es la trama; es decir, la serie de acontecimientos que se desarrollan y muestran ante el espectador, la esencia de la obra. En ella influyen las características de los ambientes psicológicos sociales.

Las emociones, el amor, el honor, la fe, el orden social son temas que no saben de épocas; son tan antiguas y tan modernas como la humanidad misma; logran su expresión colectiva en las obras teatrales.

¿Cómo clasificarlas? Una forma es atendiendo a su género, siendo los más antiguos la tragedia y la comedia.

La tragedia, por ejemplo, es una representación dramática capaz de conmover y causar pena; se ocupa de problemas profundos, los personajes principales – ilustres o heroicos – se enfrentan a destinos inevitables y funestos.

En la antigua Grecia el destino del héroe debía provocar piedad y terror y así crear catarsis en el espectador.

“Catarsis” una liberación de emociones negativas, un desahogo emocional provocada, en el caso del teatro, por la contemplación de una situación trágica.

La catarsis garantizaba que salieran del teatro mejores ciudadanos de los que entraban.

Pero ¿Quién viene aquí?

Corifeo: ¡Oh, sufrimiento espantoso para ser contemplado, el más atroz de cuantos hasta ahora he podido ser testigo! ¿Qué locura se abatió sobre ti, infortunado?

¿Qué dios vengador ha puesto el colmo a tu fatal destino, abrumándote con males que sobrepasan el dolor humano?

Edipo (A tientas.): ¡Ay!, ¡ay!, ¡qué infortunado soy! ¿A qué rincón de la Tierra me iré así, desgraciado? ¡Ay! Destino mío, ¿dónde me has hundido?

Corifeo: En una horrorosa desgracia, inaudita, espantable.

Edipo: ¡Oh, nube de tinieblas! ¡Nube aborrecida que ha caído sobre mí! ¡Nube indecible, indomable, empujada por el viento del desastre! ¡Desdichado de mí! ¡Desdichado mil veces!

Corifeo: ¡Sufriendo lo que sufres, no es de extrañar que redobles tus quejas y que tengas doble dolor al sobrellevarlas!

Edipo: ¡Ay, amigo mío! ¡Tú eres el único compañero que me queda, puesto que consientes en ocuparte aún del ciego que soy ahora!

Corifeo: ¡Oh, qué acción la tuya! ¿Cómo has tenido valor para apagar así tus ojos?

(salen)

Edipo Rey es una tragedia de Sófocles.

El personaje es víctima del destino: Sin saber quiénes eran, mata a su padre y se desposa con su madre; al enterarse de la terrible verdad de sus hechos, incapaz de soportar el horror que el provocan, se saca los ojos y en total humillación abandona la ciudad para vagar como un pordiosero.

En el fragmento anterior leíste las intervenciones de Edipo que son respondidas por el corifeo, la persona que dirigía el coro.

El alma se estruja; las culpas se lavan.

Poder del teatro. Los griegos fueron colosales creadores de tragedias.

En los oscuros e interminables años de la Edad Media, el temor ante destino que aguardaba al alma humana tras la muerte llenaba de angustia a los vivos. Nuevamente el teatro acude en su función liberadora mediante breves obras llamadas misterios o autos sacramentales en las que se representaban situaciones que vinculan la vida humana con enseñanzas, mandamientos, castigos, basados en principios religiosos que constituían la concepción del mundo de la época.

Presenciar esas representaciones provocaba desahogo emocional. En los pueblos los autos sacramentales proporcionaban una especie de terapia colectiva.

En el Renacimiento algunos países, Inglaterra, por ejemplo, alcanzan gran prosperidad económica; sin embargo, la reflexión y las dudas asaltan la conciencia inglesa ¿Cómo liberarlas? Presentándolas abiertamente al pueblo.

El teatro isabelino tuvo características muy especiales:

-Estaba destinado a un público heterogéneo,

-Todos los papeles eran interpretados por hombres.

-Se crearon obras históricas y tragedias de venganza.

William Shakespeare, escritor de esta época, crea obras cuyos personajes encarnan con hondura las pasiones más arrebatadoras: venganza, amor, celos, envidia, ambición.

El dramaturgo inglés hace reflexionar al público sobre la línea fina que separa la realidad del espectador y la ficción de la obra, mediante acciones que escudriñan el alma y crean catarsis colectiva.

Son frecuentes sus soliloquios, algunos con auténtica profundidad filosófica.

“Ser o no ser, ésa es la cuestión.

¿Cuál es la más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta u oponer los brazos a este torrente de calamidades y darles fin con atrevida resistencia?

Morir es dormir. ¿Dormir?

¡Soñar acaso!”

–Hamlet

En la España renacentista, en un ambiente social lleno de enormes diferencias sociales, las reflexiones acerca de la muerte y la vida, así como la banalidad de los bienes materiales, son mostradas por el teatro ante las miradas ávidas de los espectadores que ven reflejado su sentir.

Lee un fragmento de la obra La vida es sueño de Calderón de la Barca.

“Sueña el rico en su riqueza, que más cuidados le ofrece; sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza; sueña el que á medrar empieza, sueña el que afana y pretende, sueña el que agravia y ofende, y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende. Yo sueño que estoy aquí destas prisiones cargado, y soñé que en otro estado más lisonjero me vi. ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

Una característica digna de mención —a diferencia del teatro isabelino— es la presencia femenina en el teatro español. La mujer aparece, con frecuencia dotada de firmeza, porque el teatro no sólo narra lo que acontece en la vida real, también propone modelos de conducta, lo deseable y lo condenable.

ESTEBAN: ¡Hija mía!

LAURENCIA: No me nombres tu hija

ESTEBAN: ¿Por qué?

LAURENCIA: Por muchas razones

y sean las principales,

porque dejas que me roben

tiranos, sin que me vengues,

traidores sin que me cobres.

¡Qué dagas no vi en mi pecho!

¡Qué destinos tan enormes,

qué palabras, qué amenazas,

y qué delitos atroces

por rendir mi castidad

a sus apetitos torpes!

¿No se ven aquí los golpes

de la sangre y las señales?

¿Vosotros sois hombres nobles?

¡Vosotros, que no se os rompen

las entrañas de dolor

de verme en tantos dolores?

Ovejas sois, bien lo dice

de Fuenteovejuna el nombre.

Fuenteovejuna de Lope de Vega.

Ella fue violentada por un hombre

poderoso; ella increpa la pasividad

de los hombres de su villa.

La mujer, alejada del papel pasivo es

sujeto de la acción.

Cómo podrás darte cuenta cómo las obras teatrales —además del género al que pertenecen— tienen características determinadas por los ambientes psicológicos sociales.

En ocasiones parece que dos obras producidas en épocas distantes son similares: personajes principales con el mismo nombre, la trama muy semejante, las aventuras, las acciones, pero el ambiente psicológico social marca la diferencia. Por ejemplo:

En el siglo XVII Tirso de Molina, escritor español, escribió El burlador de Sevilla, obra en la que el protagonista es don Juan, hombre de vida disipada que se burlaba de las leyes y las doncellas.

La severidad religiosa de esa época donde los excesos son condenados, arrojó al personaje a los profundos infiernos cuando la obra concluye. El autor y la sociedad moralista consideraron a don Juan un personaje demasiado infame como para encontrar perdón divino (y demasiado astuto para quedar sujeto a la justicia terrenal).

En el siglo XIX el también español José Zorrilla escribió Don Juan Tenorio, donde el protagonista era exactamente igual que el don Juan anterior, cometía atropellos, se burlaba de la ley, engañaba mujeres; sin embargo, en esta época hay algo que se respiraba en el ambiente: el Romanticismo, el caballero se enamora de doña Inés. El amor le transmite un arrepentimiento sincero que salva su alma en el último momento de su vida.

INÉS:

Misterio es que en

comprensión

no cabe de criatura

y sólo en vida más pura

los justos comprenderán

que el amor salvó a don Juan

al pie de la sepultura.

DON JUAN:

Mañana a los sevillanos

aterrará el creer que a manos

de mis víctimas caí.

Más es justo; quede aquí

al universo notorio

que pues me abre el

purgatorio

un punto de penitencia […].

¿Hay imperfección en la justicia humana por tolerar los abusos del don Juan creado en el siglo XVII?

¿O la imperfección se encuentra en la justicia que perdonó al don Juan del siglo XIX?

Asuntos del ambiente social de la época que el teatro rescata con precisión.

Desde la antigua Grecia, cuna del teatro, se cultivaban dos géneros: la tragedia y la comedia.

Ambos son contrastantes. Mientras la tragedia estruja el alma —como en el caso de Edipo quien se saca los ojos—, la comedia provoca risa.

En la comedia los personajes son seres que encarnan algún vicio; se presentan mediante situaciones divertidas, graciosas o ridículas, con un rasgo característico de los seres humanos: el avaro, mentiroso, estafador, el pícaro, etc.

Aunque su objetivo es provocar la risa de los espectadores, en realidad les conduce a la reflexión sobre el conflicto que se plantea.

Comedia y tragedia son las dos caras del género dramático.

La tragedia muestra la visión de los hondos estados del alma. En la comedia, esta visión se obtiene desde afuera. Se ridiculiza la fragilidad humana, los miedos, hasta el tamaño de la realidad misma.

Analiza el siguiente ejemplo:

Argante se cree muy enfermo y no puede vivir sin estar rodeado de médicos Para conseguir tener uno, planea casar a su hija con el hijo del doctor Diafoirus. Antonia, su fiel servidora, está dispuesta a impedirlo; se disfraza y asiste al:

El enfermo imaginario

Moliére

(En una silla cubierto con una manta y portando un gorro de dormir, se encuentra Argante; llega Antonia, gritando como vendedora ambulante)

ANTONIA. Soy médico ambulante, que va de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, buscando materiales para sus estudios: enfermos dignos de ocupar mi atención y de emplear en ellos los grandes secretos de la medicina.

(Argán sentado, desfallecido)

ANTONIA. Dadme la mano… ¡Vaya! Este pulso está desordenado. Se nota que aún no me conoce: yo le haré marchar como es debido. ¿Quién es vuestro médico?

ARGANTE. El señor Purgon.

ANTONIA. En mis anotaciones sobre las eminencias médicas no figura ese nombre. Según él, ¿qué enfermedad tenéis?

ARGANTE. Él dice que es el hígado; pero otros afirman que el bazo.

ANTONIA. Son unos ignorantes. Vuestro padecimiento está en el pulmón.

ARGANTE. ¿En el pulmón?

ANTONIA. Sí. ¿Qué es lo que sentís?

ARGANTE. De cuando en cuando, dolor de cabeza.

ANTONIA. Justamente, el pulmón.

ARGANTE. Con frecuencia se me figura que tengo un velo ante los ojos.

ANTONIA. El pulmón.

ARGANTE. A veces noto un desfallecimiento de corazón.

ANTONIA. El pulmón.

ARGANTE. Y una laxitud en todo el cuerpo.

ANTONIA. El pulmón.

ARGANTE. También suelen darme dolores en el vientre, como si tuviera cólico.

ANTONIA. El pulmón… ¿Coméis con apetito?

ARGANTE. Sí, señor.

ANTONIA. El pulmón.

ANTONIA. Ignorantus, ignoranto, ignorantum. ¡Vuestro médico es un animal!

La finalidad de la comedia va más allá del simple entretenimiento: te pone frente al ridículo para dar sentido a la existencia.

Pero, además, la comedia tiene un efecto liberador gracias a la risa.

A través del tiempo el teatro ha ido cambiando de acuerdo con las necesidades, intereses y preferencias de la sociedad. Cada época ha dado su visión especial y ha contribuido en la construcción del gran espectáculo que es actualmente donde hay formas y estructuras muy diversas.

Como puedes darte cuenta, unas características se conservan; otras han desaparecido; otras más se han incorporado con el propósito de hacer de esta manifestación cultural y artística, algo grandioso.

Actualmente hay formas teatrales sumamente diversas, pero la esencia sigue siendo la misma: mostrar la realidad mediante la ficción.

El teatro es arte y su función es distender el alma, hacer volar su imaginación y replantearse la forma de ver el mundo; es, al par, un refugio que siempre está ahí para liberar la ansiedad social mediante el llanto, la risa, la música, las canciones el baile, el vestuario, el ambiente y la palabra.

Es momento de recapitular:

Has conocido el teatro; como actividad artística y cultural empleada para comunicar masivamente ideas, como instrumento de educación, como forma de entretenimiento o para someter al público a experiencias y reflexiones de toda índole.

También conociste sobre sus orígenes y sus formas de presentar sus historias, siendo las más antiguas la tragedia y la comedia.

La tragedia mediante el dolor; la comedia mediante la risa, provocan la reflexión y el desahogo de las emociones humanas.

Avanzaste por el tiempo y te diste cuenta de cómo el teatro ha estado presente en todas las épocas, cumpliendo con su delicada misión liberadora de la ansiedad social bajo la atractiva máscara de la ficción.

Se advierte cómo las características de las obras teatrales cambian de acuerdo con la época, las circunstancias, el ambiente social y psicológico del momento.

Y valoras con toda justicia, la enorme labor de Sófocles, los juglares, Shakespeare, Lope de Vega, Tirso de Molina, Calderón del Barca, Zorrilla, Moliére. Los de ayer y los de hoy que han dedicado y dedican su vida a esta tan humana actividad.

El Reto de Hoy:

Busca una obra de teatro que te interese, de cualquier época. Lee con gozo y cuidado.

Subraya en ella los momentos de tensión y analiza las causas por las que se presentaron y la forma en que se resolvieron.

Escribe en tu cuaderno lo que esa obra aportó para tu formación humana.

Busca el aprendizaje esperado en tu libro de texto; consúltalo para disipar dudas; también puedes ampliar la información en las fuentes que tengas a tu alcance.

¡Buen trabajo!

Gracias por tu esfuerzo.

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