Aprendizaje esperado: Identifica las acciones necesarias para un regreso seguro a clases.

Énfasis: Regreso a clases seguro.

¿Qué vamos a aprender?

Hola, papás, mamás, cuidadores y cuidadoras. En esta sesión se ha preparado información relevante para Ustedes que les auxilie en la crianza de sus hijas o hijos. Se abordarán algunas estrategias que pueden emplear para favorecer la autonomía en sus hijas e hijos, alumnas o alumnos con discapacidad intelectual.

El día de hoy hablaremos de puntos que deben de tomar en cuenta para que niñas, niños y jóvenes con discapacidad, tengan un regreso seguro a la escuela.

Derivado de la declaración de la pandemia por la COVID 19 a partir de marzo del año 2020 la vida cambió: mamá y papá ya no salían a trabajar como lo hacían de manera cotidiana, las niñas y niños tuvieron que dejar las escuelas para quedarse en casa y se tuvieron que realizar muchos otros cambios para cuidar de la salud. Ha pasado más de un año y poco a poco se va regresando a lo que era la vida cotidiana, pero para eso se deben tomar algunas consideraciones, especialmente para las niñas, niños y jóvenes con discapacidad. Ellas y ellos tienen mayor riesgo de enfermarse.

Es importante dejar claro que la discapacidad no es una enfermedad, sin embargo, es necesario tener en cuenta que algunas condiciones de discapacidad tienen agregados problemas de salud, por ejemplo, condiciones relacionadas con el sistema inmune, presentar cardiopatías, o bien diabetes o dificultades metabólicas, esto hace que, en caso de un contagio, su salud pueda complicarse más.

Todo este tiempo ha escuchado que uno de los principales problemas a nivel nacional es: la comorbilidad, esto quiere decir que existen dos o más trastornos o enfermedades en una persona, en el país las comorbilidades principales son obesidad, diabetes e hipertensión.

En una persona con discapacidad, pueden estar presentes dos o más de estas situaciones o alguna otra.

Si a eso le agregan que algunas niñas, niños y jóvenes con discapacidad requieren de apoyo para realizar actividades, para seguir instrucciones, las medidas de prevención son más difíciles de llevar a cabo.

Para empezar, recuerden que la COVID-19 es una enfermedad contagiosa que se transmite de persona a persona a través de las gotitas de saliva y fluidos que salen de la boca o nariz de una persona infectada. Cuando esa persona habla, se ríe, estornuda o tose, las gotitas ingresan al cuerpo de la persona sana a través de la boca, nariz u ojos, también es posible que alguien se infecte al tocar objetos o superficies contaminadas por el virus y después tocarse la boca, nariz u ojos.

Deben estar muy conscientes de cómo se puede contagiar y, sobre todo, de los cuidados que se deben tener para evitar enfermar.

Se ha aprendido a lo largo de este tiempo que para prevenir un contagio hay cosas que se deben de hacer frecuentemente:

Usar cubrebocas, lavarse las manos, no tocarse la cara, mantenerse a cierta distancia de las demás personas, si se estornuda o tose deben de hacerlo en el ángulo interior del codo, lo que se conoce como el “estornudo de etiqueta” para algunas personas puede resultar fácil, no lo es para algunas personas con discapacidad. ¿Cuál puede ser la razón para que no sea tan fácil?

Puede deberse a diferentes causas, pero de manera general puedo comentar que se debe a que:

  • La información que se presenta carece de accesibilidad.

  • La comprensión de información o alguna instrucción se les dificulta.

  • Las habilidades físicas de movimiento, visuales o auditivas pueden estar disminuidas para llevar a cabo ciertas actividades.

  • La poca tolerancia a usar aditamentos en la cara como puede ser el cubrebocas o una careta.

  • La necesidad de moverse constantemente de su lugar.

Eso trae consigo que requiere más apoyos, que sean por tiempos prolongados o incluso permanentes, y en algunos casos requerirán de una asistencia personal que esté cuidando se lleven a cabo las recomendaciones que se mencionan.

También es importante considerar que madres y padres de familia deben de trabajar constantemente con sus hijas e hijos a manera de entrenamiento, implementar rutinas como las trabajadas en sesiones anteriores hasta que se logre adquirir la conducta esperada.

Por ejemplo, las personas adultas, se les ha dificultado acostumbrarse al uso del cubrebocas. Las niñas y niños también, y más cuando existe alguna condición de discapacidad

Habituar a las y los niños con discapacidad para que mantengan el cubrebocas puesto todo el tiempo que permanezcan fuera de casa.

Es importante ayudarles a acostumbrarse a su uso de manera sencilla, por ejemplo: practicar ponerse el cubrebocas en casa, enseñarles cómo ponérselo y quitárselo y, como se ha trabajado en sesiones anteriores, utilizar la creatividad les ayudará a encontrar otras estrategias, pueden usar la creatividad con los cubrebocas.

En casa se pueden ayudar, dándole un toque personal a su cubrebocas, ejemplo, que sean de algún color especial para ellas y ellos, o que tengan algún listón o decoración con algún personaje que les guste, esto puede servir para que tengan más ganas de llevarlos puestos.

También podrían usar los cubrebocas en juegos, simular que son doctores y que curarán a sus peluches y muñecos.

Usar la imaginación es una excelente herramienta para que los cubrebocas se conviertan en parte de la vida cotidiana para esta nueva normalidad. Quizá también pueden pedirles en casa que sus muñecos lo usen y luego platicarles por qué sus juguetes deben llevar mascarillas cuando salgan de casa. Recuerden hablar siempre con lenguaje claro y sencillo, estar atentas y atentos si existieran confusiones, y ofrecerles apoyo y seguridad cuando sea el momento de usarlos.

También podría ayudar, y se abordó a lo largo de las sesiones, es el uso de diferentes formatos que ayudarán a una comunicación accesible, como: El uso de la Lengua de Señas, material en sistema braille, textos en lectura fácil, uso de pictogramas, entre otras cosas.

Deben considerar las características y necesidades de las niñas, niños y jóvenes, esto no quiere decir que las recomendaciones vayan a ser muy diferentes, pero sí hay aspectos a considerar.

En la discapacidad auditiva. ¿Cuáles son los principales retos que enfrentan? Y en qué se deben centrar las orientaciones.

En la comunicación y hacer accesible la información, es decir, usar la Lengua de Señas Mexicana con quienes son usuarios y que también ésta sea accesible, ejemplo, en una participación en el programa televisivo por parte de Alejandra, docente sorda, uso un cubrebocas transparente. El uso de textos escritos con imágenes que les ayuda a tener una mejor comprensión.

Los cubrebocas transparentes, funcionan muy bien para usuarias y usuarios de LSM, pero también para personas sordas que se apoyan en la lectura de labios, además se pueden llevar a cabo las siguientes acciones:

  • Elaborar un glosario con ilustraciones y palabras escritas, sobre medidas de higiene y síntomas relacionados a la COVID

  • Fomentar que las y los docentes se aprendan las principales señas, en Lengua de Señas Mexicana, sobre medidas de higiene y síntomas relacionados a la COVID

  • Usar una libreta y lápiz para comunicar algo con emergencia, a través de dibujos o palabras.

Con las niñas, niños y jóvenes con discapacidad auditiva lo que se tiene que priorizar es la comunicación.

Otra discapacidad es la Intelectual, en este caso los principales retos están en la comprensión de información e instrucciones, principalmente en la forma y el tiempo que requieren las niñas, niños y jóvenes con esta condición de vida para aprender algo nuevo.

Se pueden trabajar mediante el establecimiento de acciones repetitivas en el mismo orden para convertirlos en rutinas. Esto les dará estructura y predictibilidad si se coordina entre lo que deben de hacer en casa y en la escuela, ejemplo, a través de estas rutinas la persona con discapacidad intelectual entenderá que cuando llegue a un lugar se debe de lavar las manos.

También es importante que estas rutinas se apoyen de dibujos y horarios, pueden retomar lo que se aprendió en la sesión de Desarrollo de habilidades socioemocionales.

Como horarios y con ayuda de dibujos describían las actividades que se tenían que realizar. Pueden realizar lo siguiente:

  • Proveer la información sobre COVID-19 directamente a la persona con discapacidad, acorde a su edad y siempre con una actitud de calma y tranquilidad.

  • Priorizar la información con quienes presenten mayores requerimientos de apoyo o tengan dificultad en la comunicación.

  • Asegurar que la persona con discapacidad ha comprendido la información y, en caso de ser necesario, reiterar la explicación o las indicaciones con paciencia, en lenguaje sencillo y claro.

Es lo importante, que pueden comprender es: qué pueden y qué no pueden hacer, porque es difícil prohibirles el contacto físico y rechazar tal vez un abrazo, pero deben ser claros que es para cuidar su salud.

Para las niñas, niños y jóvenes con discapacidad motriz los principales retos están en la movilidad. Las niñas, niños y jóvenes con esta condición requieren constantemente de apoyos como usar algún aditamento, o de alguien más para desplazarse o realizar actividades de la vida diaria ya sea por ausencia de un miembro, falta de tono muscular o de control de movimientos. Por lo que requieren:

  • Contar con asistencia personal para el uso del baño, apoyo para el lavado de manos, para limpiarse la nariz y boca después de estornudar o toser, así como para ponerse y quitarse el cubrebocas.

  • Limpiar y desinfectar de manera frecuente lo que toca: superficies, las ayudas técnicas, como silla de ruedas, bastón, andadera, muletas, grúas, férulas, órtesis, prótesis o tableros de comunicación.

  • Garantizar que el material que emplea para alimentarse, ya sean cubiertos, con adaptaciones o sonda, estén debidamente desinfectados.

  • Asegurar la accesibilidad física a los baños, lavabos y a cualquier espacio sanitario para su higiene.

  • Establecer el diálogo con la persona usuaria de silla de ruedas a la misma altura que ella.

Las y los usuarios de silla de ruedas, están en una posición más abajo que la persona que está de pie hablando. Si estas personas no traen cubrebocas o lo tienen mal puesto, las gotas de saliva que pueda expulsar caerán más fácilmente a la persona que está en silla de ruedas.

En el caso de las personas con discapacidad motriz se prioriza el cuidado en la limpieza de los objetos que tocan y que les ayudan en su movilidad, también en el cuidado que debe tener la o el cuidador, ya que requiere estar en constante contacto y cercano con la persona con discapacidad, aquí el uso de cubrebocas es primordial en ambas.

Algo similar sucede con las personas con discapacidad visual, para las niñas, niños y jóvenes con discapacidad visual, los principales retos están en el acceso a la información y, la necesidad que tienen para estar en contacto con superficies, apoyos o bien de personas que favorezcan su orientación y movilidad. Es importante:

  • Brindar información accesible, es decir en sistema braille.

  • Limpiar de manera frecuente las ayudas técnicas, como bastón de orientación, regletas, punzones, mapas táctiles, máquina Perkins o equipo tecnológico.

  • Apoyar en la desinfección de las superficies que toca con frecuencia: manijas, barandales y otros.

  • Procurar orientar a la persona ciega solo con la voz y evitar tocar sus manos o antebrazos.

  • Si la persona usa un perro guía se debe desinfectar el arnés y la correa de manera frecuente cuando salga a la calle asear también al perro, en especial sus patas y cara.

Los cuidados que se deben priorizar cuando se trata de personas con discapacidad visual es la limpieza frecuente de lo que toca, ya sea una superficie o las ayudas para desplazarse o para escribir. Deben recordar que el tacto es una parte importante para ellos.

Se ha hablado de cuatro condiciones de discapacidad, hay otras condiciones que no son precisamente una discapacidad pero que también necesitan accesibilidad a la información o repetirla cuantas veces sea necesario.

En el caso de las niñas y niños con Trastorno del Espectro Autista, TEA, los principales retos en las personas con TEA están en la interacción social y en ocasiones en la comprensión de información e instrucciones, así como en la forma y el tiempo que requieren para aprender algo nuevo.

Por eso es importante considerar:

  • Proveer la información sobre COVID-19 acorde a su edad, intereses y nivel de comprensión.

  • Asegurar que comprendió la información y, en caso de ser necesario, reiterar la explicación o las indicaciones con paciencia, en lenguaje sencillo y claro.

  • Utilizar imágenes, pictogramas, objetos reales, videos y/o audios, para dar una explicación o instrucción.

  • Comunicar las medidas que hay que tomar o el cambio de rutina mediante dibujos, objetos o señas.

  • Establecer rutinas en la escuela y en casa que le brinde estructura y predictibilidad por medio de apoyos visuales como calendarios y horarios. principalmente en las medidas de higiene personal y limpieza de los espacios.

  • Asegurar el acompañamiento presencial en casos donde se requiera un mayor apoyo o un apoyo permanente.

  • Facilitar que los educandos reconozcan sus emociones.

  • Realizar acciones que les ayuden a reducir la ansiedad a través de actividades de juego o arte como: colorear, modelar, separar objetos, meter frijoles en un bote o presionar pelotitas.

A manera de resumen se presenta la siguiente tabla en la que, si bien no se especifica el tipo de discapacidad, sí se menciona alguna característica que pueda presentar la persona, ejemplo, si se tiene nula visión es necesario el uso del sistema braille o lectores parlantes, grabar audios; en el caso de baja visión, se debe de priorizar el uso de macro tipos o textos ampliados y procurar que los textos contrasten con el color del papel.

Si su audición no le permite entender el lenguaje oral, usar la LSM si es que la conoce, o bien lenguaje corporal o mímica, usar textos escritos o videos.

Y si hay dificultades en la comprensión, usar textos resumidos, con lenguaje sencillo, apoyarse de dibujos, videos o audios con mensajes breves y claros. Cuentos breves e ilustrados, convertirse en modelos para que imiten sus acciones.

En el uso del cubrebocas, existen algunas restricciones.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, las niñas y niños de hasta cinco años de edad no deberán usar cubrebocas, mientras que los de 6 a 11 años de edad se deberá valorar la necesidad de su uso, es decir si están en un contexto donde el riesgo de contagio sea alto, la capacidad de la niña o el niño para utilizar el cubrebocas de forma correcta y la disponibilidad de supervisión adecuada de un adulto.

Hay niñas y niños que ya tienen interiorizado que éste o una careta se debe de utilizar en la calle, pero cuando llegan a su casa o se suben a un coche se lo quitan, entonces, imagínense tienen que aprender a que, aunque hayan entrado a la escuela o al salón, lo deben de seguir usando.

Las y los docentes, tienen que estar al pendiente de muchas situaciones que suceden dentro del salón de clases y además cuidar estos aspectos en donde está comprometida la salud de niñas, niños y jóvenes con discapacidad.

Se tiene que valorar la presencia de más personas adultas dentro del salón de clases, éste tendría que contar con buena ventilación y por supuesto todos portar cubrebocas y cuidar la sana distancia en la medida de lo posible.

Si bien la mayoría de la población ha incorporado prácticas para el cuidado de la salud, reflexionen acerca de que deben de tener mayor cuidado cuando se trata de niñas, niños y jóvenes con discapacidad.

En esta sesión se retomó la importancia de información accesible, el establecimiento de rutinas y la limpieza constante de las ayudas técnicas.

Los invitamos a que también reflexionen al respecto, y si quieren compartirlas con nosotros pueden enviarlas al correo [email protected] y [email protected] para que nos hagan llegar sus sugerencias y comentarios.

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