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Para entrar a un nuevo siglo… – Historia Sexto de Primaria

Aprendizaje esperado: ubica los principales acontecimientos de las últimas décadas y aplica los términos década y siglo.

Énfasis: ubica temporal y espacialmente los cambios políticos, económicos, sociales y tecnológicos de las últimas décadas.

¿Qué vamos a aprender?

Conocerás los principales cambios políticos, económicos, sociales y tecnológicos de las últimas décadas del siglo XX.

¿Qué hacemos?

En la sesión de hoy comenzaremos con el Bloque V de tu libro de texto, para poder introducir este nuevo bloque, debemos hablar de cómo terminó el “Milagro Mexicano”.

Como hemos dicho en varias ocasiones, el Milagro Mexicano fue el periodo que corrió de 1940 a 1970 en el que México experimentó un gran crecimiento económico, producto de la industrialización acelerada, que se tradujo en un mejoramiento de la calidad de vida de la mayoría de los habitantes. Sin embargo, este crecimiento económico no era sostenible por más tiempo y encontró su punto de quiebre hacia finales de los años setenta.

México enfrentaría una serie de crisis económicas que, en combinación con ciertos cambios en el modelo económico mundial a principios de los años 80, transformarían el rumbo del país. Para los primeros años de la década de los 70, durante la presidencia de Luis Echeverría, el modelo del desarrollismo y la sustitución de importaciones, que había sido la base del Milagro Mexicano, estaba casi agotado, es decir, ya había brindado todos los beneficios que podía brindar. Sin embargo, se hizo un intento por seguir manteniendo esa estabilidad, al menos en parte, y a este modelo se le conoció como “desarrollo compartido”.

El desarrollo compartido, básicamente buscaba crear una alternativa para enfrentar la crisis económica y política a través de la redistribución equitativa del ingreso, para ello se buscó potenciar el mercado interno invirtiendo en el campo y la exportación de productos manufacturados. Políticamente buscó crear una alianza con obreros y campesinos combatiendo el desempleo y manteniendo un alza en los salarios.

Este interés del gobierno mexicano por atender a la clase trabajadora era un intento por borrar el desprestigio en el que había caído a raíz de la represión violenta a los jóvenes y estudiantes en 1968 y 1971, que eran episodios muy recientes y que todavía despertaban una gran indignación social, por otra parte, la prioridad de atender al campo se debía a que durante años se le había descuidado en favor de la industrialización.

Luis Echeverría propuso, para incrementar los ingresos gubernamentales, una reforma fiscal que encontró fuerte resistencia por parte de los empresarios, entonces, para llevar a cabo su política económica tuvo que financiarse con préstamos externos.

Además, en estos años, el mundo atravesaba la llamada «crisis del petróleo», en la que, debido al aumento de precios, una gran parte de los países industrializados no podían adquirir el petróleo que era necesario para mantener sus economías.

La «crisis del petróleo» benefició a México como país productor, prestamistas extranjeros le otorgaron grandes créditos al gobierno mexicano para invertir en el sector, y esta favorable e inesperada situación lo llevó a hacer lo posible por pagar por adelantado los créditos de los préstamos internacionales.

Recordemos que el crecimiento sin bases sólidas se vuelve insostenible en el tiempo, para este momento, la economía mexicana se había vuelto demasiado dependiente de los ingresos petroleros, además, el gasto público aumentó, así como la deuda externa, por los préstamos que ya mencionamos, cuando la situación de la crisis petrolera comenzó a regularse, las tasas de interés internacionales incrementaron y el precio del petróleo retrocedió.

México se vio en la situación de tener que pagar más sin tener suficiente dinero para hacerlo, ya para ese momento, el presidente de México era José López Portillo, quien ante el desequilibrio económico se vio obligado a devaluar el peso mexicano, es decir, a reducir el valor de nuestra moneda frente al de otras, como el dólar. Como consecuencia de esto, México suspendió sus pagos y tuvo que renegociar sus deudas con el exterior. Al interior del país, esta crisis se expresó en un incremento nunca antes visto del desempleo y la pobreza, con estos antecedentes, 1982 terminó de forma catastrófica: con la devaluación de nuestra moneda y un aumento estratosférico de los precios, lo que se tradujo en una pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores, o sea que con su sueldo de siempre les alcanzaba para comprar menos cosas, así, el inicio de esta nueva etapa en la historia de nuestro país está marcado por una situación de crisis.

Esta crisis que acabamos de describir fue la primera de muchas que se presentarían de manera sucesiva en México, y que trajeron consigo una serie de transformaciones en la organización política, económica y social.

En 1982, año en el que se detona la crisis, comienza el gobierno de Miguel de la Madrid. La crisis evidenció el agotamiento del modelo de sustitución de importaciones y el fracasó de la política económica del “desarrollo compartido” entonces, para superar esta crisis, Miguel de la Madrid impulsó un cambio fundamental en la política económica de nuestro país, con la adopción de un nuevo modelo económico que orientó la economía hacia el mercado exterior: el Neoliberalismo.

Este modelo económico considera que para aumentar la riqueza es necesario garantizar las condiciones para la inversión del capital privado y que a través del libre mercado se puede garantizar la más adecuada asignación de recursos en función del crecimiento económico, desde este punto de vista la única forma de que el mercado se regule así mismo es a través de la libre competencia y no a través de límites impuestos por el Estado.

Eso quiere decir, que los gobiernos no deben intervenir en la economía y que las empresas deben competir libremente, para este modelo económico, el Estado debe reducir al mínimo su intervención en la economía y limitarse a garantizar que funcionen las leyes que protegen al mercado y a la libertad de comercio. La adopción de este modelo económico fue un proceso común a todo el mundo occidental durante los años 80, y en nuestro país este cambio se concretó en 1986, cuando México ingresó al GATT, el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio.

Con la entrada al GATT, se esperaba que aumentaran las exportaciones mexicanas, sin embargo, esto se convertiría en un enorme reto para la industria nacional, porque tras tantos años de ser la única que podía proveer de bienes y servicios a los mexicanos, la industria nacional no había desarrollado la competitividad suficiente para hacer frente a los productos del exterior que ahora venían a competir con los nuestros.

Aunque se pretendía que todos compitieran en las mismas condiciones, la realidad era que las empresas mexicanas no tenían las condiciones suficientes para competir. Este modelo económico se consolidó durante la presidencia de Carlos Salinas de Gortari, quien llevaría a cabo diversas reformas, abrió al capital privado empresas estatales, en especial de telefonía y siderurgia, así como la reprivatización de la banca comercial, y también se llevaron a cabo diversas reformas que permitían que los extranjeros pudieran invertir en prácticamente todos los sectores productivos.

El Estado mexicano estaba cediendo el control de las industrias a la iniciativa privada, hasta antes de este periodo, en México, el Estado funcionaba como un regulador de la economía, pero a partir de este momento, se considera que debe mantenerse apartado y permitir que el mercado se regule a sí mismo a través de la competencia. Y si bien desde el periodo presidencial de Miguel de la Madrid ya venía concretándose este modelo económico, no fue sino hasta la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que este modelo económico se formalizó.

El objetivo de este tratado era crear una zona de libre comercio y competencia leal entre Estados Unidos de América, México y Canadá. Y aunque este acuerdo era una idea muy interesante, existieron muchas opiniones a favor y en contra. Para quienes estaban a favor, la libre competencia ofrecía la posibilidad del desarrollo nacional mediante el intercambio de mercancías en nuevos mercados. Para quienes estaban en contra, México se convertiría en un mero suministro de materia prima y mano de obra barata y, a la larga, en consumidor de productos extranjeros en perjuicio de las empresas mexicanas, que se verían desplazadas.

Ahora ya sabemos que los cambios más importantes de México en cuestión económica se refieren a la firma de convenios como el GATT y el TLCAN, con la que se consolidó un cambio en el modelo económico.

La apertura comercial benefició a los sectores a los que se les permitió adquirir tecnología y productos novedosos para la industria, las comunicaciones, el transporte, la medicina, el entretenimiento y la informática, además, llegaron también nuevas franquicias extranjeras y tiendas departamentales, que modificarían radicalmente la forma de vida en nuestro país.

Una de las características de la apertura comercial es el acceso a productos y a servicios, e incluso, años después, permitió el acceso generalizado a los medios de comunicación digitales. A través de éstos, las mexicanas y mexicanos tuvieron la oportunidad de entrar en contacto directo con culturas extranjeras, detonando una mezcla entre lo que se consideraba como tradicionalmente mexicano y las nuevas formas que llegaron desde fuera, por ejemplo, con las cadenas de comida rápida, muchos mexicanos comenzaron a asistir regularmente a esos lugares, alternando las comidas típicas mexicanas y las llegadas de estas franquicias.

Comenzó a suceder en esta época la globalización, que es el proceso mediante el cual empezaron a integrarse las economías de los distintos países del mundo hasta hacerse interdependientes, lo cual potenció el comercio internacional y abrió las puertas a las diferentes culturas.

Ahora ya sabemos que otra de las formas en que cambió México en el aspecto social se relaciona con las nuevas formas de comunicarse, convivir y consumir mercancías que comenzaron a popularizarse en México durante los últimos años del siglo XX. Sin embargo, el miedo que existía al respecto de que los consumidores mexicanos preferirían productos extranjeros sobre los nacionales, se volvió real, y disminuyó la presencia de empresas mexicanas en los mercados, además, con la separación del Estado de la economía y la privatización de empresas, comenzó una cadena de reacciones que aumentaron la desigualdad y pobreza.

Para que eso ocurriera, debieron mezclarse varios factores. Te voy a explicar sólo algunos de ellos para intentar entender cómo este nuevo modelo económico aumentó la desigualdad entre los mexicanos. A pesar de la adopción de este modelo, el crecimiento económico siguió siendo muy bajo, y continuó el abandono del campo, por lo que no se alcanzaban a satisfacer las necesidades de la creciente población y se tuvieron que importar miles de toneladas de productos agropecuarios, en especial de alimentos, pues la población se había incrementado, y ya para este momento la mayoría de la población vivía en ciudades.

Es decir que lo que se producía en México no era suficiente para alimentar a la población mexicana, además, debido a la competencia extranjera que se dio con la apertura comercial, muchas empresas, quebraron, por carecer de los medios necesarios para competir. Las empresas mexicanas que sobrevivieron se orientaron hacia el sector externo, con lo que se descuidaron las necesidades del mercado interno.

Es decir que se volvió prioritario satisfacer la demanda externa, antes que la interna, con este modelo de apertura, se dependía mucho del capital extranjero, en especial de la inversión extranjera y de los préstamos de organismos internacionales, por lo que la deuda externa aumentó. En este contexto y con el cierre de empresas, y la disminución del gasto público, aumentó el desempleo, la pobreza y la marginación; es decir, que la brecha entre ricos y pobres se hizo más grande.

Ahora ya sabemos que otro de los cambios que se vivieron en México en esta época está relacionado con el aumento de la desigualdad entre la población.

Y como siempre, fueron los sectores sociales más vulnerables los primeros en vivir en carne propia las fallas del nuevo modelo económico: desde que se habló sobre el Tratado de Libre Comercio, fue un grupo indígena originario del estado de Chiapas el primero en protestar, este grupo indígena se organizó en un movimiento para dar voz a sus demandas y se formó el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, EZLN.

Este movimiento, buscaba hacer visibles las injusticias sociales que se cometían en México, principalmente contra los pueblos indígenas, sus culturas y sus territorios. Además, pedían un nuevo modelo de nación que incluyera la democracia, la libertad, la autonomía y la justicia como principios fundamentales, en lugar de ser regulado por las fuerzas del mercado y la privatización, que era lo que proponía el nuevo modelo económico.

Con el movimiento Zapatista, estalló en un gran conflicto armado, después de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio, el 1 de enero de 1994 hicieron una declaración de guerra al gobierno mexicano y tomaron varios municipios de Chiapas.

El gobierno mexicano envío tropas para reprimir la rebelión y como respuesta, el gobierno federal envió al Ejército. Los combates armados entre ambos ejércitos duraron 11 días, a partir del 12 de enero, el gobierno y el EZLN iniciaron un proceso de negociación con el fin de solucionar el conflicto por la vía del diálogo.

Observa el siguiente video del minuto 08:47 al 10:39, para conocer un poco más sobre el movimiento zapatista.

  • Los Once Sucesos que Cambiaron a México en el Siglo XX

Ahora ya sabemos que existieron resistencias a este nuevo modelo económico, como el EZLN.

Hubo muchos cambios políticos que vivió México, pero el más importante es el que se conoce como “la alternancia en el poder”.

Por primera vez, después de casi 70 años, el que se consideraba el partido oficial perdió las elecciones federales.

Para poder entender la alternancia política del año 2000 debemos regresar varios años atrás, el partido oficial tenía una estructura casi irrompible, pero ésta empezó a fragmentarse como consecuencia del desprestigio en que cayó el gobierno a raíz de eventos como la matanza de estudiantes en Tlatelolco en 1968 y también debido a una mayor participación de la sociedad civil que denunciaba la corrupción y exigía sus derechos, de esa forma, el gobierno comenzó a darse cuenta de la necesidad social por contar con espacios de diálogo, libertad de expresión y de participación, y así, en 1977 se concretó una nueva reforma constitucional que permitía el registro de nuevos partidos políticos.

Los partidos políticos son el vehículo a través de los cuales la población puede hacerse oír en los espacios de la política, pero ante la hegemonía del partido oficial, estos otros partidos siempre permanecían como la minoría, sin posibilidades de llegar al poder y hacer cambios. No obstante, para las elecciones de 1988, un partido de oposición había ganado mucha fuerza, tanto, que se pensaba que podía ganar las elecciones presidenciales; sin embargo, el partido oficial volvió a ganar. Es importante señalar que desde 1951, se creó una Comisión Federal Electoral controlada por la Secretaría de Gobernación la cual se encargaba de gestionar las elecciones. Debido a este control se consideró que el proceso electoral de 1988, no fue transparente y despertó una gran indignación entre la sociedad civil, y por ello se creó un instituto que debería garantizar la imparcialidad, transparencia y legalidad de las elecciones federales. A partir de ese momento la sociedad se hizo más presente en los procesos electorales, dándoles cada vez mayor peso a los partidos de oposición con su voto.

La población crecía y además tenía un mayor nivel educativo, lo que permitía que se interesara más en los asuntos políticos del país, luego en 1994 se efectuaron nuevas elecciones y volvió a ganar el partido oficial, pero a partir de aquí, las cosas cambiarían porque en este mismo año estalló una nueva crisis en México.

Por un lado, estaba el levantamiento del Ejército Zapatista en Chiapas que se resistía a las medidas del Tratado de libre Comercio, pero ese mismo año estalló una crisis económica que obligó al gobierno a solicitar nuevos créditos internacionales para hacerle frente, aunque en esta ocasión, los prestamistas extranjeros solicitaban que México “fuera una verdadera democracia».

El sistema político mexicano era legalmente una democracia, México tenía que demostrar con hechos que verdaderamente lo era y demostrarlo no era un asunto fácil, porque en casi 70 años sólo había gobernado un único partido.

Para empezar, se hizo una reforma que establecía que todos los partidos tendrían dinero para sus campañas en proporción a su tamaño, algo que antes no pasaba, y además que todos tendrían el mismo tiempo de exposición en los medios. Por primera vez, todos los partidos políticos tenían, más o menos, las mismas condiciones para competir. De esa forma, para las elecciones del 2000, todos los partidos tenían representación ciudadana y todos tenían la posibilidad de participar y competir en el proceso electoral.

En el caso de México, era algo que nunca había ocurrido, y por primera vez nos encontrábamos ante un escenario democrático. Eso sí fue un gran cambio, en las elecciones del 2000 por primera vez resultó triunfador un partido de oposición y el nuevo presidente de México sería Vicente Fox Quesada, quien, para gobernar, debía negociar con las otras fuerzas políticas, lo que sucede en una democracia.

Ahora ya sabes que otro de los cambios que vivió México en esta época corresponden a la alternancia política, que no hubiera sido posible sin la participación de la sociedad civil.

A lo largo de esta clase aprendimos que, a finales del siglo XX y principios del siglo XXI México experimentó una serie de cambios importantes en el aspecto económico, político y social.

Aprendimos que cambió el modelo económico que se había implementado en México, dando paso a un nuevo modelo económico, el cual abrió las puertas a la inversión extranjera y al libre comercio, pero para México, esto significó un gran reto, debido al atraso tecnológico de la industria mexicana y la falta de condiciones para competir con empresas extranjeras.

También aprendimos que esta apertura comercial modificó las formas de vida, de consumo, de vestimenta, e incluso de comportamiento de una parte de la población, pero, por otro lado, aumentó las brechas de desigualdad y pobreza.

Y el último de los cambios importantes de México en esta etapa corresponde al ámbito político, y que, por primera vez, en casi 70 años, había alternancia política, es decir, ganó otro partido, y que, para lograrlo, fue fundamental la participación de la sociedad civil.

El reto de hoy:

Te invito a que comentes con tus abuelos o tus padres los cambios que acabamos de describir, pregúntales qué recuerdan sobre esta etapa, seguramente ellos pueden darte más información muy interesante.

¡Buen trabajo!

Gracias por tu esfuerzo.

Para saber más:

Lecturas

https://libros.conaliteg.gob.mx/20/P5HIA.htm

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