Saltar al contenido
Portada » Pasado-presente: revoluciones y enfrentamientos entre Estados. – Historia Primero de Secundaria

Pasado-presente: revoluciones y enfrentamientos entre Estados. – Historia Primero de Secundaria

Aprendizaje esperado: fomenta la reflexión acerca de la guerra en el presente, los diferentes tipos de conflictos violentos y sus consecuencias.

Énfasis: distinguir entre los conflictos violentos que tienen lugar en algunos países y las guerras entre Estados.

¿Qué vamos a aprender?

El propósito de la sesión es: “Distinguir entre los conflictos violentos que tienen lugar en algunos países y las guerras entre Estados”.

Te recuerdo que es importante que participes en las actividades planteadas a lo largo de la sesión, también te invito a tener cerca tu libro de texto, cuaderno u hojas blancas o de colores, pegamento, lápiz o bolígrafo, y colores para registrar las ideas principales, así como dudas y reflexiones, para que posteriormente puedas compartir tus avances con su familia.

¿Qué hacemos?

Relacionado con el tema de hoy, en la sección “Leer para conocer”, se compartirá un fragmento del libro Guerra y paz en el siglo XXI, de Eric Hobsbawm.

Este historiador británico estudió los procesos históricos de Europa desde las revoluciones del siglo XVIII hasta los primeros años del XXI. Esto le permitió reflexionar sobre la diferencia de los conflictos en este largo periodo de tiempo. Dice así:

“La frontera entre los conflictos entre Estados y los conflictos en el seno de los Estados, es decir, entre guerras civiles y conflictos internacionales, se difuminó tanto, pues una de las características del siglo XX es que no sólo ha sido un siglo de guerras, sino también de revoluciones y del fin de diferentes imperios. […]

En los últimos años, la situación se ha complicado más si cabe con la tendencia en el discurso público a emplear la palabra ‘guerra’ para referirse al despliegue de una fuerza organizada contra actividades nacionales o internacionales consideradas como contrarias a la sociedad, por ejemplo, ‘la guerra contra el terrorismo’ o ‘la guerra contra los cárteles de la droga’. […]

Vivimos en una época de conflictos armados mundiales endémicos, guerras que suelen transcurrir dentro de las fronteras de los Estados, aunque se ven magnificadas por la intervención extranjera. […] Desde la caída del muro de Berlín, nos hallamos de nuevo sumidos en una era de genocidios y de traslados de población masivos y forzosos, tanto en algunas regiones de África como en el sudeste europeo o en Asia. Se estima que a finales de 2003, la cifra de refugiados dentro y fuera de su propio país alcanzó los 38 millones de personas, unos números comparables a la extraordinaria cantidad de ‘personas desplazadas’ después de la Segunda Guerra Mundial. Un dato bastará para ilustrar estas afirmaciones: en 2000, el número de muertos en combate en Birmania se situaba entre las doscientas y las quinientas personas; la cifra de ‘desplazados internos’, fundamentalmente por obra del ejército de Myanmar, rondaba el millón. […]

La guerra típica del siglo XX, la guerra entre Estados, ha perdido peso rápidamente. En la actualidad, no hay conflictos entre Estados, aunque no podemos descartar que vaya a haberlos en distintas regiones de África y Asia, o en aquellas zonas donde la inestabilidad o la cohesión de los Estados existentes se vean amenazadas. Por otro lado, aunque no estamos ante una amenaza inmediata, no ha desaparecido el riesgo de una guerra global. […]

Sin embargo, y aun sin las guerras tradicionales entre Estados, grandes o pequeñas, pocos son los observadores realistas que auguran que éste será un siglo en el que el mundo vivirá ajeno a la presencia constante de armas y a los brotes de violencia […].

Salvo como metáfora, no existe una ‘guerra contra el terror o el terrorismo’, sino contra un agente político determinado que recurre a una táctica, no a un programa. El terror como táctica es indiscriminado y moralmente inaceptable, tanto si se amparan en él grupos clandestinos como si lo hacen los Estados […]

Hasta aquí la lectura.

Para continuar, es necesario discutir algunos de los conceptos y planteamientos que menciona la lectura.

Efectivamente, el siglo XX estuvo lleno de guerras y revoluciones, pero hay una diferencia clara entre ellas. Por un lado, las revoluciones, si bien son conflictos armados, son de una índole muy distinta a las guerras entre Estados.

En primer lugar, las revoluciones se dan al interior de un mismo territorio. Aunque la revolución es factible de que se expanda a otros lugares, esto no significa que necesariamente derive en un conflicto entre países, pues la revolución estaría recluida a una sola nación. Al darse en un lugar en específico, las revoluciones responden a las demandas, exigencias, necesidades y problemas de un contexto local o regional.

Por ejemplo, la Revolución mexicana fue la primera revolución social del siglo XX. Se caracterizó porque el levantamiento armado que le dio inicio buscó una transformación política del país, agregando poco después la idea de una revolución social, es decir, de una transformación de la sociedad y de sus condiciones de vida.

El grado de cambio que busca hacer una revolución varía mucho.

Por ejemplo, la Revolución rusa comenzó con un gobierno moderado, pero tras la Revolución bolchevique y la instauración del primer gobierno comunista del mundo, los cambios se dieron en prácticamente todos los ámbitos.

Lo interesante de las revoluciones es que, desde finales del siglo XX y lo que va del siglo XXI, no han surgido revoluciones de gran impacto en el mundo. Incluso habrá expertos que digan que ni siquiera han ocurrido revoluciones en los últimos años.

Por otro lado, las guerras que se dan entre Estados o países generalmente son motivadas por cuestiones que atañen a toda una población: territorios, economía e identidad. Aunque, claro, esto no deja de lado que en ocasiones los conflictos sean impulsados de manera unilateral.

Hoy en día existen pocos conflictos entre Estados que hayan terminado en una guerra. Pero, aun así, existen tensiones muy importantes. Observa y escucha un ejemplo en el continente americano a través del siguiente video.

Observa del minuto, 01:17 al 03:53

  • Conflicto por el agua

Y tú, ¿qué harían para solucionar este conflicto?

En la actualidad, lo que sí ha ocurrido son otras formas de guerra al interior de un país que no necesariamente son revoluciones. ¿Cuál es la diferencia?

Las guerras civiles se caracterizan por ser enfrentamientos al interior de un país o nación a diferencia de las revoluciones, en una guerra civil, no se busca necesariamente una transformación social.

A finales del siglo XX comenzó a hablarse de otro tipo de guerras; por ejemplo, la “guerra contra el terrorismo” tomó su impulso a raíz de que la organización islámica Al Qaeda realizó diversos ataques terroristas y suicidas a diferentes puntos de los Estados Unidos de América.

El terrorismo, como práctica, puede entenderse como aquellas acciones que son encaminadas a generar en la población un sentimiento de miedo y terror constante. Es decir, no se busca la destrucción inmediata o directa de un gobierno o un ejército. Los actos terroristas por lo general están dirigidos hacia la población civil como una medida de presión ante algún hecho o circunstancia.

Si bien las tácticas de terror han sido utilizadas a lo largo de la historia, la guerra contra el terrorismo y las organizaciones que lo practican se ha convertido en uno de los principales problemas del siglo XXI.

La intervención de los Estados Unidos de América y de la Unión Soviética en Medio Oriente durante la Guerra Fría llevó a que diferentes grupos radicales tomaran armas, aliados con alguno u otro bando. Tras la disolución de la Unión Soviética y el intento estadounidense por establecer mayor influencia en la zona, los movimientos nacionalistas religiosos comenzaron a tomar o a buscar el poder con la intención de terminar con la influencia occidental.

Algunos de estos personajes, como Osama bin Laden, habían pertenecido a los grupos opositores que, con apoyo de los Estados Unidos de América, se enfrentaron a la intervención de la Unión Soviética en Afganistán. Años después, se opondría también a los Estados Unidos de América a través de su organización terrorista conocida como Al Qaeda.

En Medio Oriente existen diversas organizaciones terroristas que actúan, tanto en sus propios países como en Europa, para intentar obligar a las naciones occidentales a que dejen de intervenir en los asuntos locales.

Otra de las nuevas formas de entender la guerra es la llamada guerra contra las drogas, o contra el narcotráfico.

Es importante precisar que la palabra narcotráfico hace referencia al comercio ilícito de drogas.

Un ejemplo de esta guerra es en Colombia, que en la década de los años ochenta vivió momentos muy complejos.

El Estado colombiano actuó, aunque se mostró que el poder económico del narcotráfico le había permitido inmiscuirse en casi todos los ámbitos de la vida nacional de ese país.

A partir de la intervención de los Estados Unidos de América en el conflicto, comenzaron a ser mermadas distintas organizaciones delictivas. Pero esto no acabó con el problema, pues la demanda de drogas en el país del norte es tan alta que pronto surgirían nuevos grupos para dirigir esta actividad ilegal.

Otro país en donde se desarrolló esto fue México, en donde pronto la disputa entre los cárteles llevó a una guerra entre ellos con efectos similares a los de Colombia.

En ambos casos, en Colombia y México se habló de la guerra contra las drogas en un doble sentido: como un combate ante la producción y tráfico de drogas, como contra los que se dedicaban a estas actividades.

Este tipo de conflictos, salvo parcialmente en el caso de Colombia, no buscaban un cambio de gobierno, ni una transformación en la política o en la sociedad. Por el lado de los grupos criminales, se buscaba establecer su propia hegemonía en el mercado de las drogas y, por parte de los gobiernos, se buscó establecer condiciones de gobernabilidad.

En los siglos XX y XXI han existido conflictos, ya sea entre Estados o al interior de ellos, que han tenido un impacto regional e incluso global.

Así, tenemos, por ejemplo, el caso del genocidio en Ruanda. Como recordarás, un genocidio es cuando se mata a cientos o miles de personas por razones étnicas o religiosas.

Ruanda es un pequeño país en la región central de África, que fue colonizado por el Imperio alemán en el siglo XIX, que pasó por la administración de Bélgica después de la Primera Guerra Mundial.

En Ruanda existen dos grandes grupos étnicos: los tutsis y los hutus. Los tutsis, aunque eran la minoría étnica, tuvieron acceso a una mayor cobertura de educación y a ciertos cargos en el gobierno, es decir, eran un grupo privilegiado. Además, el gobierno de Bélgica había impuesto el uso de credenciales para distinguir a un grupo étnico de otro.

A partir de los años 50, comenzaron a surgir movimientos que buscaban la democratización del país, por lo que los tutsis vieron en peligro su situación. Estos movimientos fueron impulsados fuertemente por los hutus, cuyos líderes fueron asesinados en 1959.

Acto seguido, los hutus encabezaron la masacre de más de 100 000 tutsis, ocasionando la migración de decenas de miles más.

Tras otros conflictos en los años siguientes, en 1990 comenzó una guerra civil.

Muchos de los tutsis que habían huido a otros países, sobre todo a Uganda, organizaron una serie de guerrillas que invadieron Ruanda con la intención de derrocar a los hutus. A pesar de que en 1992 se acordó un cese al fuego, los grupos más radicales de uno y otro bando continuaron con la confrontación.

En 1994 fueron asesinados el presidente de Ruanda, así como otros miembros del gobierno. La respuesta por parte de los hutus fue la masacre de miles de tutsis, quienes incluso eran asesinados en sus propias casas.

Aunque no se sabe el número exacto de muertos, se estima que fue de más de medio millón de personas, la mayoría de ellas, tutsis. Además, más de 200 000 mujeres fueron violentadas y más de 400 000 personas tuvieron que huir del país. La gran mayoría de ellas no sobrevivió ante la falta de ayuda humanitaria.

El conflicto terminó en 1994, cuando el Frente Patriótico Ruandés, de origen tutsi, tomó el poder del país. Una de las políticas implementadas ha sido la participación equitativa de hutus y tutsis en la política, además del enjuiciamiento de los responsables del genocidio y la eliminación de las credenciales de identidad étnica.

Uno de los conflictos actuales es el que ocurre en Myanmar. Este país asiático fue gobernado, desde 1988 hasta 2011, por una dictadura militar que decidió dar un giro democrático en 2008.

De esta manera, comenzó un lento camino en el que no se ha logrado la retirada de las Fuerzas Armadas de los sectores económicos más importantes de ese país. Cabe mencionar que su gobierno, budista, es intolerante con otras religiones.

Desde hace años, el régimen militar de Myanmar comenzó una persecución y genocidio en contra de los rohingya, una etnia apátrida y musulmana que ha habitado esa región desde hace siglos.

Debido a que en las elecciones de noviembre de 2020 el partido político de los militares fue derrotado en las urnas, éstos dieron un golpe de Estado, instaurando nuevamente un régimen militar que busca continuar con su política contra los rohingya.

El reto de hoy:

A lo largo de esta sesión has estudiado, a través de casos particulares, las diferencias que existen entre una guerra entre Estados, y los variados conflictos al interior de una nación.

Dicho esto, es momento de proponer el reto: realiza una infografía en la que identifiques los rasgos que caracterizan cada uno de los siguientes conflictos que se dan al interior de un país:

  • Revoluciones

  • Guerra civil

  • Guerra contra el terrorismo o el narcotráfico

  • Conflicto religioso o de autodefensa

Recuerda consultar sus libros de texto, así como fuentes electrónicas de información que te pueden servir para completar su actividad.

¡Buen trabajo!

Gracias por tu esfuerzo.

Para saber más:

Lecturas

https://libros.conaliteg.gob.mx/secundaria.html

¿Tienes dudas de la clase?.

Haz una pregunta dando clic aquí

Deja un comentario